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Noticias de activismo

08-12-2017 | Fuente: elpais.com
Los cataclismos que causa el activismo digital ponen en guardia al ?status quo?
Las redes sociales desencadenaron la Primavera Árabe y auparon el fenómeno Trump. Óscar Howell-Fernández analiza en 'La mano emergente' los patrones del quinto poder.
08-12-2017 | Fuente: elpais.com
Los cataclismos que causa el activismo digital ponen en guardia al ?statu quo?
Las redes sociales desencadenaron la Primavera Árabe y auparon el fenómeno Trump. Óscar Howell-Fernández analiza en 'La mano emergente' los patrones del quinto poder.
12-11-2017 | Fuente: elpais.com
El activismo inversor aumenta
La presencia de accionistas más vigilantes del gobierno corporativo eleva la oposición en los consejos de las cotizadas
07-11-2017 | Fuente: abc.es
Donald Trump volvería a ganar hoy la elección presidencial
Donald Trump estuvo a punto de organizar una fiesta de celebración del primer aniversario de su victoria electoral. Se lo confesó a los periodistas que le acompañan en su gira por Asia, a bordo del Air Force One. Por una vez, terminó reprimiendo su impulsiva tendencia a los fuegos artificiales. El pasado viernes, ni siquiera sabía que un desalmado exmiembro del Ejército iba a sembrar de cadáveres la pequeña iglesia baptista de Sutherland Spring, en el Texas rural. Triste aniversario. Pese a su convicción de que el país va por el buen camino, apoyada en el arrojo optimista de hombre de negocios que le llevó al Despacho Oval, optó por la moderación. Se conforma con las felicitaciones que le transmiten estos días los jefes de Estado y de Gobierno orientales. En el año que se cumple hoy desde su triunfo electoral frente a Hillary Clinton (nueve meses y medio desde que se convirtió en presidente), Trump puede presumir de muy pocos logros concretos. Pero estudios y expertos de todas las ideologías coinciden en que sigue siendo el favorito para la reelección en 2020. El presidente outsider sigue en guerra contra todos. Las dificultades son máximas. Es el peor valorado desde la II Guerra Mundial. Ayer, la media de encuestas que actualiza diariamente RealClearPolitics le situaba en un raquítico 38,8% de aprobación, frente a un rechazo del 56,4%. Incluso los acólitos en los estados que voltearon la elección hace un año empiezan a desconfiar de él. Un sondeo de The Wall Street Journal en los llamados «condados de Trump», en los que derrotó a Clinton por veinte puntos, situaba por primera vez por delante a los que desaprueban su gestión, aunque de forma igualada: 50%-48%. El fracaso momentáneo para cumplir sus promesas es evidente, como reconocen los republicanos, incapaces de impulsar su agenda. Hay tambores de que el fiscal especial va a multiplicar los primeros inculpados de su entorno por la trama rusa. El cerco se estrecha sobre el mandato del presidente? Bajada de los demócratas Y sin embargo, todos los análisis le mantienen al frente de la carrera. Aaron Blake concluye en The Washington Post que Trump volvería a vencer hoy a Hillary Clinton. El sondeo de su diario en el que se basa apunta que en el año más difícil que se recuerda para un presidente, el apoyo del votante republicano a Trump apenas ha bajado del 89% al 84%. En cambio, el 84% de votantes demócratas que apostaron por la senadora hace un año se reduciría hoy al 72%. Por si fuera poco, el apoyo a Clinton entre las mujeres demócratas se ha reducido del 64% al 52%. El desgaste del presidente entre los independientes no sería suficiente para descabalgarle. Si la crisis del Partido Demócrata no fuera tan profunda, este ejercicio de comparación con Trump sería menos relevante. A un año de la elección del midterm, que renovará la Cámara de Representantes y parte del Senado, el partido sigue mirando al pasado. La guerra Clinton-Sanders por el control del partido, que marcó unas primarias amañadas, continúa marcando su destino. La mayoría añora a Obama. Que el último vicepresidente de Estados Unidos esté pensando en ser candidato, con 74 años, da una idea del panorama. La aparente movilización de media América contra Trump no parece encontrar referente para derribar al actual presidente en la próxima convocatoria electoral. Polarización La polarización favorece a Trump, cuya minoría rocosa contrasta con la debilidad demócrata. Así lo reconoce Larry Sabato, director del Centro para la Política de la Universidad de Virginia, de orientación progresista. Además, que el presidente reciba una aprobación a la gestión económica en todas las encuestas le abre una vía de consolidación. En un año en que la Bolsa de Nueva York ha respaldado abiertamente a Trump con subidas récords, la tasa de paro acaba de reducirse al 4,1%, un ratio que ni la exitosa gestión de Obama había logrado. La anunciada bajada de impuestos puede ser el definitivo trampolín de Trump, si los republicanos son capaces de darle aprobación en el Congreso. No es extraño que el exasesor y padre intelectual del populismo trumpista, Steve Bannon, haya calculado que hoy Trump aumentaría su ventaja a 400 delegados (en 2016 obtuvo 306, frente a los 232 de Clinton). Pero no es una cuestión ideológica. El director de cine Michael Moore, cuyo activismo de izquierdas no impidió que augurase la victoria de Trump el pasado año, le considera «favorito» para repetir en 2020.
06-11-2017 | Fuente: abc.es
Un año de la elección de Trump: mayor atención a Latinoamérica
Cuando Donald Trump ganó las elecciones el 8 de noviembre de 2016, hace justo un año, lo hizo con una única promesa electoral sobre Latinoamérica: cuestionar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y completar el muro fronterizo con México, dos asuntos en el fondo muy relacionados. En la campaña también habló de Cuba y de Venezuela, dando a entender ciertas intenciones, pero sin avanzar futuras medidas. Un año después de concluida aquella singular campaña electoral, podría decirse que, comparado con la poca actividad efectiva de la nueva Administración en relación a otras partes del mundo, lo que ha habido en relación al Hemisferio Occidental ha sido casi un activismo. Barack Obama, por su parte, había concentrado sus esfuerzos en la bilateralidad con Cuba. No solo Trump está ejecutando su promesa referida a México (la revisión del TLCAN afronta ya en su quinta ronda de negociaciones, y la Casa Blanca ha buscado formas de financiar la construcción del muro, aunque por ahora sin mucho éxito), sino que ha adoptado decisiones bien definidas sobre Cuba y especialmente sobre Venezuela. Además del diseño de una escalada de sanciones contra el régimen de Nicolás Maduro ?instaurando una política estadounidense donde antes no había ninguna propiamente?, la crisis venezolana ha dado pie a un multilateralismo. Trump ha tratado de esa crisis personalmente con varios presidentes latinoamericanos e incluso los convocó un encuentro. Todo eso, junto con el viaje del vicepresidente Michael Pence por la región y la continuidad de la Alianza para la Prosperidad con varios países centroamericanos, ha contribuido a ofrecer un balance modestamente positivo en relación a Latinoamérica en lo que va de nueva Administración. No obstante, conviene advertir que el particular carácter de Trump puede complicar las cosas. Su malhumorada reacción ante el aumento de producción de cocaína en Colombia no es un buen presagio. Dos focos: el TLCAN y Maduro MÉXICO. La renegociación del TLCAN se abrió a comienzos de agosto y las tres delegaciones (EE.UU., México y Canadá) ya se han reunido cuatro veces. Las conversaciones se encaminan a la fase decisiva. Washington ha destapado sus dos principales reclamaciones: introducir una «cláusula ocaso», por la que el acuerdo tenga que renovarse cada cinco años (de no hacerse se extinguiría), y endurecer las normas de origen, elevando del 62,5% al 85% el porcentaje mínimo de componentes fabricados en Norteamérica para que los productos tengan los beneficios arancelarios del tratado (EE.UU. quiere además que el 50% estén fabricados en ese país). México y Canadá no están de acuerdo y tienen sobre la mesa sus propias líneas rojas. Por otra parte, en relación al muro fronterizo prometido por Trump, el presidente ha conseguido introducir en los presupuestos una pequeña partida, pero de momento es solo un 7% del coste estimado. VENEZUELA. La Administración Trump ha trazado un plan de sanciones cuyos primeras aplicaciones ya se han cursado. Primero hubo sanciones a dirigentes chavistas, en la línea de las aplicadas por Obama al final de su mandato pero con afectación a personas de mayor rango político (por ejemplo, al presidente Nicolás Maduro y a su vicepresidente, Tareck el Aissami), y después ha procedido a unas primeras sanciones económicas. Así, en septiembre Trump prohibió a ciudadanos o entidades financieras de EE.UU. la compra de deuda y otros activos del Estado venezolano o de su petrolera nacional, PDVSA. Bien con casi todos, mal con Cuba MULTILATERALIDAD. Trump está abordando el problema de Venezuela en conversación con otros países del continente. Por un lado, Canadá ha secundado la presión contra dirigentes chavistas (esta semana publicó una segunda tanda de sanciones), y por otro, diversos presidentes latinoamericanos han estado en frecuente contacto con la Casa Blanca, con el propósito de promover una actitud conjunta sobre Caracas. En sus reuniones con Kuczynski (febrero), Macri (abril) y Santos (mayo), y en la cena que convocó en Nueva York en septiembre, aprovechando la Asamblea General de la ONU (acudieron los presidentes de Brasil, Colombia y Panamá, y representantes de otros países), Trump ha sondeado a sus colegas sobre el modo de proceder en la crisis venezolana. A esta multilateralidad también ha ayudado el intenso trabajo del secretario general de la OEA, Luis Almagro. La afirmación de Trump de que no descarta la opción militar generó un momento de desconcierto, pero la unidad de acción hemisférica no se ha roto. CUBA. Las relaciones entre EE,UU, y Cuba han ido este año por donde era previsible que transcurrieran. Una cosa es haber restablecido las relaciones diplomáticas, y otra que Washington fuera más lejos haciendo concesiones cuando La Habana no da nada a cambio (sigue el inmovilismo político y la vulneración de derechos humanos). El caso de los extraños «ataques sónicos» padecidos por personal diplomático estadounidense en Cuba ha puesto en bandeja a Trump decisiones como retirar parte de sus diplomáticos en la isla y revertir algunos decretos de Obama que promovían contactos comerciales. ATENCIÓN A LA REGIÓN. Los prontos contactos de Trump con otros presidentes americanos se vieron completados en agosto con una gira del vicepresidente estadounidense, Mike Pence, por la región, con visitas a Argentina, Chile, Colombia y Panamá. Pence se había reunido previamente en Washington, en junio, con los mandatarios de Guatemala, Honduras y El Salvador para implementar la Alianza para la Prosperidad, iniciativa puesta en marcha por Obama con el fin de mejorar la situación social en el Triángulo Norte y así procurar una reducción de la emigración desde esa zona a EE.UU. «Si así tratas a tus amigos..» COLOMBIA. El único punto inesperado de fricción diplomática que ha protagonizado Trump con sus vecinos continentales ha sido con Colombia. Se esperaba una problemática relación con México, Venezuela y Cuba, por las razones ya mencionadas, pero no con Colombia, país que ha recibido un gran apoyo de la Casa Blanca en las últimas dos décadas. Trump regañó a Colombia en septiembre, cuando su Administración presentó un informe anual sobre la lucha internacional contra la droga. Trump aseguró que se había estado a punto de incluir a Colombia como país «fallido», en términos de narcocultivo, pues ha aumentado notablemente la producción de cocaína. Esa regañina a un socio tan leal como Colombia, y además a través de Twitter, generó gran consternación en Bogotá, que podía decir, como Santa Teresa: «Si así tratas a tus amigos, ahora comprendo, Señor, porqué tienes tan pocos». CUMBRE DE LAS AMÉRICAS 2018. Ocasión que puede definir la relación de Trump con sus vecinos hemisféricos, más allá de lo que afecta al TLCAN, será la próxima Cumbre de las Américas, que se celebrará en marzo de 2018 en Lima. Lo previsible es que el encuentro se centre en la cuestión venezolana y eso puede aumentar las sinergias entre Washington y la mayoría del resto de capitales. Pero el volátil humor de Trump hace que nada pueda darse por seguro.
18-10-2017 | Fuente: abc.es
Redada en Francia contra militantes ultras que planeaban ataques contra mezquitas
Policías de la Dirección General de la Seguridad Interior (DGSI) y su Subdirección anti terrorista (SDAT) han detenido a una docena de sospechosos, militantes o simpatizantes de un grupúsculo de extrema derecha, Acción Francesa (AF), que preparaban ataques a tiros y bombas contra inmigrantes, mezquitas y organizaciones musulmanas. Los servicios de seguridad del Estado, responsables de la lucha anti terrorista, han practicado las detenciones en la periferia norte de París, en Saint-Denis, y en la periferia de Marsella, cumpliendo la orden de los jueces que instruyen el caso de Logan Nisin (21 años), acusado de asociación de malhechores relacionada con un proyecto terrorista. Detenido, inculpado y encarcelado el 1 de julio pasado, Logan Nisin es un admirador de Anders Breivik, el asesino noruego que mató a tiros a 77 personas en la isla de Utoya (Noruega) el 2011. Nisin y los detenidos ESTA mañana habían sido reconocidos y fichados a través de su activismo en internet y diversas redes sociales, donde anunciaban ?acciones? contra negros, musulmanes, inmigrantes y ?ese tipo de gentuza?. Nisin y varios de sus amigos realizaron prácticas de tiro en numerosos descampados. Según las primeras filtraciones policiales, tras las redadas del miércoles, los detenidos preparaban acciones de alcance muy diverso (bombas más o menos artesanales, tiroteos, ?ejecuciones?) contra mitines políticos, asociaciones de inmigrantes, mezquitas y lugares de culto musulmán. Hace poco más de un año, Patrick Calvar, ex director general de la DGSI, hizo una primera advertencia severa: ?Estoy muy inquieto por la radicalización de nuestra sociedad, que está atizando un movimiento de fondo, temible. Si no se pone coto a la radicalización en curso, son de temer enfrentamientos violentos entre la extrema derecha y el mundo musulmán?. Las últimas detenciones de militantes de extrema derecha, relacionados con acciones violentas, dataN del 14 de julio de 2002, cuando un ultra derechista, Maxime Brunerie (27 años), intentó asesinar a tiros al presidente Jacques Chirac, durante el desfile de la Fiesta nacional, en los Campos Elíseos. Fue condenado a diez años de cárcel.
08-10-2017 | Fuente: abc.es
Stop al Brexit: la resistencia crece en el Reino Unido
Ha pasado casi año y medio del referéndum sobre el Brexit en el Reino Unido. El 23 de junio de 2016, el 51,9% de la población tomó una decisión que aún hoy provoca una gran incertidumbre tanto dentro como fuera de las fronteras. Poco a poco la sociedad británica ha ido asumiendo que «Brexit significa Brexit», como ha repetido hasta la saciedad la primera ministra, Theresa May. Tanto tiempo después de la gran sorpresa que supuso el «sí» en ese referéndum, que le costó el puesto al entonces primer ministro David Cameron, la fractura en la sociedad es evidente. La calle está dividida y el movimiento en contra de abandonar la Unión Europea resiste. Muchos incluso han cambiado su opinión respecto a lo que pensaban antes de la consulta. Pero lo que no se ha apagado ha sido la llama, formada por millones de personas en Reino Unido, que todavía buscan dar marcha atrás. Volver a levantarse cada mañana y no tener que ver en cualquier medio de comunicación la palabra Brexit. «Quiero que nuestro partido lidere la lucha contra el Brexit»Sin un gran apoyo político ya que, a pesar de que en su momento hicieran campaña por el «remain», ni conservadores ni laboristas se plantean dar marcha atrás al divorcio con la Unión, el gran activismo antibrexit, pese a todo, se encuentra muy presente por las calles de todo el país. Apoyados por el partido liberal-demócrata, con su nuevo líder Vince Cable como gran abanderado de la campaña, miles de personas siguen manifestándose para no tener que abandonar el club comunitario al que llevan perteneciendo durante más de 40 años. Las dos últimas grandes manifestaciones han tenido lugar en los congresos anuales de los dos grandes partidos, el conservador de Theresa May y el laborista de Jeremy Corbyn. Tanto en Mánchester como en Brighton, miles de personas se lanzaron a la calle para luchar contra el que,según los eurófilos, es un «monstruo» con varias cabezas, entre ellas la de Theresa May o el titular de Exteriores, Boris Johnson. Cada cabeza con su propio criterio. Precisamente la guerra silenciosa entre la «premier» y el díscolo exalcalde de Londres sobre cómo debe articularse el Brexit y afrontar las negociaciones con la UE ha dado más alas a este movimiento. La incertidumbre que sobrevuela alrededor del proceso ha catapultado a un nuevo grupo de presión llamado «Britain for Europe», impulsor de todas las protestas a lo largo del país y que se empezó a gestar en la gran marcha de marzo coincidente con el aniversario del Tratado de Roma, el 25 de ese mes. Desde el centro de Londres hasta las puertas del Parlamento, decenas de miles de británicos y proeuropeos se manifestaron en contra de la salida de Reino Unido del club comunitario. Nuevo partido centrista A este nuevo grupo se le une una iniciativa que cada vez suena más en los mentideros políticos, aunque aún no haya surgido nada a escala oficial. La creación de un partido político centrista, cuyo principal objetivo sería el de celebrar un segundo referéndum que permitiese enmendar el error que muchos creen se cometió en la consulta del 23 de junio de 2016. Y para el puesto de líder de ese partido, ¿quién mejor que un arrepentido que apostaba por la ruptura absoluta con la Unión Europea? Todos apuntan en su dirección y el aludido aventa las especulaciones con sus campañas en las redes sociales. Se trata de James Chapman, exjefe de gabinete del ministro del Brexit, David Davis. Él lo veía venir desde lejos y abandonó su cargo justo antes de que el «sí» se impusiese en las urnas. Ahora se ha convertido en uno de los adalides de la campaña anti-Brexit. Con sus últimas declaraciones augura que todo va a ser una «catástrofe» y que la economía británica se asomará «al borde del precipicio». Además, reconoce que el referéndum fue «una idea estúpida». No es el único exalto cargo que se ha sumado a esta corriente. Desde hace ya unos meses uno de los artífices de la campaña del «leave» viene advirtiendo de que las negociaciones con Bruselas «discurren hacia un desastre». Es Dominic Cummings, exasesor del ministro de Medio Ambiente, Michael Gove, uno de los mayores partidarios de la salida de la Unión dentro del Ejecutivo británico. Pero ninguno de ellos tiene ya un gran peso político, a la espera de si Chapman da el salto definitivo. Por eso el empuje de la lucha en este ámbito recae sobre el mencionado Vince Cable. Recientemente elegido líder del partido liberal-demócrata tras el pasado desastre electoral de junio (solo 12 diputados), este economista que fue ministro del gobierno de coalición de Cameron desde 2010 a 2015, ha redoblado las críticas a la decisión de abandonar la UE. «Quiero que nuestro partido lidere la lucha contra el Brexit», ha asegurado en varias ocasiones describiéndolo como «lo peor que le ha podido pasar a Reino Unido». Intelectuales británicos Tal tesis la apoyan diferentes intelectuales británicos que llevan tiempo sosteniendo que este proceso afectará a todos los sectores de la sociedad. Desde activistas políticos como Bob Geldof, uno de los más activos en sus protestas, a directores de cine como Ken Loach. También historiadores como Max Hastings quien, aunque critica a la Unión Europea por centralista y burocrática, destaca que el Brexit es una tragedia para su país. También lo cree así Frances Morris, la directora de una de los museos de arte más importantes del mundo, la Tate Modern. Entre las muchas voces que se han alzado destaca la de Gina Miller, a la que muchos toman como abanderada del movimiento. Esta gestora de inversiones llevó ante los tribunales al Gobierno, obligándolo a votar en el Parlamento británico la aprobación del Brexit. Ganó el caso y May tuvo que pasar por el mal trago de varias votaciones perdidas que finalmente enmendó con su mayoría conservadora en la Cámara de los Comunes. Miller ha afirmado en varias ocasiones que vive amenazada por radicales que están a favor de la salida. Incluso se ha llegado a plantear abandonar Reino Unido por miedo a algún ataque. Miedo al «no acuerdo» Si bien es verdad que el Gobierno británico ha rebajado sus peticiones iniciales, aún sobrevuela la sombra del «no acuerdo» en las negociaciones con la UE. Esta perspectiva es la que más temen los «antibrexiters», que ven una ruptura absoluta con la Unión Europea como el fracaso total de un país que se encuentra partido en dos mitades. Y lo que es peor, esas dos mitades a su vez se encuentran subdivididas en decenas de fragmentos. Para evitar que el país se siga dividiendo, el lema del movimiento anti-Brexit es claro: «Echemos marcha atrás y volvamos al 22 de junio de 2016», cuando Reino Unido aún pertenecía a la familia comunitaria que, aseguran, nunca debió abandonar. Boris Johnson, el díscolo ministro de Exteriores británico- Afp Los «brexiters» se dividen en facciones irreconciliables I. ALONSO Londres Desde el principio se vio claro que el proceso del Brexit no iba a ser fácil. Pero pocos se imaginaban que iba a abrir una brecha tan profunda en los diferentes partidos políticos y, sobre todo, en el propio Gobierno británico. Una división que se ha dejado ver perfectamente en el Congreso tory de esta semana. Por una parte están los conservadores, cada vez menos, que aún tienen esperanzas en dar marcha atrás y rectificar. Con este grupo ya casi extinguido, la propia May encabeza el más numeroso de todos, uno en el que el Brexit duro que propugnaba al principio cada vez se va ablandando más. Apoyada por su ministro de Economía, Phillip Hammond, parte de su Gobierno y la gran mayoría de la bancada de su partido en el Parlamento, propone ahora un acuerdo transitorio de 2 años posterior a que se oficialice la salida, en marzo de 2019, para dar tiempo a sus empresas a ajustarse a los nuevos cambios. Además, ha terminado cediendo y el Reino Unido pagará la factura por salir del club comunitario, eso sí, sin pillarse las manos en cuanto a cifras. Respecto a los comunitarios residentes en suelo británico, May ha ido ablandando también su discurso, de un «control total de las fronteras» al «queremos que os quedéis». El otro gran grupo está liderado por el más díscolo y crítico del Ejecutivo, el ministro de Exteriores, Boris Johnson. En él se encuentra además David Davis, el ministro para el Brexit que está liderando las negociaciones con Bruselas. Ambos apuestan por la salida total del mercado común y por no pagar factura de salida. Incluso ambos han defendido en varias ocasiones las bonanzas del «no acuerdo» si finalmente la UE se planta. Dos posturas enfrentadas dentro de un Gobierno que reconoce la incertidumbre que está provocando el lento proceso en las negociaciones.
24-09-2017 | Fuente: abc.es
La derecha populista desembarca en la Universidad de Berkeley, bastión de la izquierda en EE.UU.
La organización de una «Semana de la Libertad de Expresión» en Estados Unidos no debería tener nada de particular. Pero si los principales invitados son iconos de la nueva derecha populista como Steve Bannon, Milo Yiannopoulos y Ann Coulter, y el marco escogido la Universidad de California en Berkeley, el gran bastión del activismo de izquierdas norteamericano, la polémica está servida. Este domingo comienzan las controvertidas jornadas, promovidas por un grupo estudiantil denominado «Berkeley Patriot», y ya en las semanas previas ha generado en la comunidad universitaria una enorme polvareda, que augura un ambiente de máxima tensión para estos días. Fue en la Universidad de Berkeley, población a orillas de la bahía de San Francisco, donde el pasado febrero se tuvo que cancelar una charla del propio Milo Yiannopoulos, ante las violentas protestas en su contra que se desataron el campus. Yiannopoulos, periodista nacido en Grecia pero de nacionalidad británica, es conocido por sus provocadores comentarios y ha sido uno de los hombres fuertes de «Breitbart News», la web derechista que ahora vuelve a dirigir Steve Bannon tras su paso por la Casa Blanca como estratega jefe de Donald Trump. Siete meses después, Yiannopoulos volverá ahora a Berkeley para las jornadas de «Berkeley Patriot», grupo con el que colabora en la organización. En esta universidad han sido una seña de identidad las manifestaciones contra el actual presidente estadounidense, que en varias ocasiones han derivado en incidentes. Una de las últimas veces en que se conocieron hechos violentos fue hace menos de un mes, cuando miembros de la extrema izquierda atacaron a unos 2.000 supremacistas y neonazis que se estaban manifestando. Steve Bannon- Afp La «Semana de la Libertad de Expresión», que se abrirá este domingo con una mesa redonda sobre el feminismo, estará rodeado de un fuerte, y costoso, dispositivo de seguridad. Según la Universidad, para una reciente conferencia también organizada por los mismos alumnos e impartida por otro referente conservador, el comentarista político Ben Saphiro, el coste destinado a evitar incidentes se elevó a unos 600.000 dólares, con lo cual el gasto en esta ocasión podría multiplicarse por cuatro, el número de días que durará el evento. Incluso podría ser mayor, dado que los debates tendrán lugar al aire libre, y no en espacios cerrados. Precisamente, la reserva de los lugares donde se celebrará la «Semana de la Libertad de Expresión» ha sido motivo de fricción en los días previos entre los responsables de la Universidad y los organizadores, ya que los primeros rechazaron ceder a los segundos unos auditorios que habían solicitado, basándose en que no habían cumplido con una serie de plazos requeridos para ello. Los promotores, en cambio, consideran que se están utilizando motivos burocrático como excusa para poner trabas a la celebración de las jornadas. «Esto es diferente a cualquier situación que el campus haya afrontado antes y, me atrevo a decir, que ninguna universidad ha afrontado», ha advertido en declaraciones al diario San Francisco Chronicle la rectora de Berkeley, Carol Christ. «Creo que etamos viviendo en un nuevo mundo -añadió-. Es un mundo peligroso en muchos sentidos». Desde el feminismo al islam y la enseñanza La «Semana de la Libertad de Expresión» se presenta como «un evento pacífico con oradores y sorpresas en diferentes localizaciones del campus a lo largo de cada día». Según se indica en su web oficial, está «abierta a todas las ideologías políticas», con intervinientes tanto «conservadores» como «libertarios» y «liberales» (este último término se asocia en Estados Unidos se asocia a la izquierda). En la jornada inicial sobre feminismo, este domingo se abordará su «impacto» en la libertad de expresión». «¿Es bueno el feminismo para la libertad, las mujeres y la sociedad?», es la pregunta de partida para la discusión. El lunes, 25 de septiembre, se dedicará a debatir sobre la libertad de expresión en internet y si esta libertad puede «sobrevivir bajo progresista monocultura izquierdista de Silicon Valley». La tercera jornada, el martes, examinará la «compatibilidad del islam y los valores occidentales», mientras que el último día, el miércoles, será el turno para la educación superarior. «Están nuestras universidades enseñando pensamiento crítico y ampliando la mirada al mundo, o atiborrando a los alumnos de ruido políticamente correcto?», se planteará en esa mesa redonda final, en la que estarán Steve Bannon y Milo Yiannopoulos.
23-09-2017 | Fuente: elpais.com
Los dueños de las calles
Los simpatizantes de la CUP proceden de movimientos radicales y tienen larga experiencia de activismo y protestas
18-09-2017 | Fuente: abc.es
Hillary Clinton exhibe en su libro poca autocrítica y mucho rencor
Cuando el día después la derrotada candidata demócrata llegó en compañía de Bill a Old House Lane, su mansión familiar en Chappaqua (Nueva York), sintió una mínima liberación al cambiarse de ropa y quedarse en vestimenta para practicar yoga. «Una pregunta atormentaba mi cabeza: ¿cómo ha podido ocurrir esto?», escribe la senadora. Es la cuestión central de las memorias con las que Hillary Rodham Clinton afronta uno de los días más demoledores de su intensa vida política y personal, a la que intenta dar respuesta desde el mismo título: «What Happened» («Lo que ocurrió»). A mitad de camino entre la búsqueda de culpas externas y una parcial asunción de responsabilidades que se diluye entre los detalles de campaña, la primera mujer candidata a presidir Estados Unidos muestra descarnadamente su frustración tras quedarse a punto de retornar a la Casa Blanca por la puerta grande. Las palabras «dolor», «enfado» y «corazón dañado» describen su estado de ánimo, que, según confiesa, ha ido calmando con los afrutados sabores del vino Chardonnay. Atrás queda el discurso de victoria, escrito y repasado horas antes para ser vitoreado en el Javits Center de Manhattan, pero nunca pronunciado, que la aspirante demócrata desvela en su nuevo libro: «No habrá nosotros contra ellos»; «El sueño americano es demasiado grande», repasaba antes del catastrófico vuelco electoral. Ni el logro de ganar «más votos para presidente que cualquier candidato blanco», que destaca en el arranque junto con los casi tres millones de sufragio popular por encima de Donald Trump, fue capaz de compensar una tragedia política fraguada por 100.000 votos en tres estados industriales. En su búsqueda de explicaciones, el entonces director del FBI, James Comey, y el presidente ruso, Vladímir Putin, se convierten en dianas propicias para su autoexculpación. «What Happened» no ha caído bien entre los líderes del Partido Demócrata, inmerso en una larga travesía del desierto poselectoral. Muchos contemplan la obra como un despecho personal de la autora que distrae a su electorado. Bernie Sanders, su derrotado rival en el proceso de primarias y que aún rivaliza con los Clinton por el control de la formación liberal, califica de «ridículo» el intento de Hillary de mantener viva la memoria de noviembre de 2016. El expresidente Bill ha tenido que salir al paso con su habitual sorna: «Al que no le guste el libro, que no lo compre». Las memorias de su mujer se situaron el martes en Amazon como uno de los grandes best-seller del año. Aunque la acogida suma tantos parabienes como críticas. La veterana política demócrata recurre a su condición de mujer para justificar cierta desventaja electoral. Con el argumento de que ha afrontado una exigencia mayor, su mensaje denota un recelo hacia la sociedad estadounidense, y, en particular, hacia el trato recibido desde los medios. Resbalones «En las encuestas, muchos americanos decían que yo no les gustaba, y cuestionaban mi autenticidad y la confianza que ofrezco. Sí, he cometido errores y me he resistido a pedir perdón a veces, pero como la mayoría de los hombres en política. De hecho, uno de ellos (en alusión a Richard Nixon) llegó a presidente con la estrategia de no pedir nunca excusas y, en caso de error, atacar más fuerte». En otro de sus lamentos, la excandidata demócrata pasa factura a su rival en la elección, el hoy presidente, Donald Trump, con quien se despacha tildándole de «peligro real para el mundo, sin más ideología que su ego», y «golfo de la prensa amarilla reconvertido en loco conspirativo de la derecha». Además de referirse a él como un «asqueroso» cuando relata cómo se le acercó por detrás durante el segundo debate electoral. Aunque la misma candidata asume que la identificación de su contrincante como acosador sexual no sólo no perjudicó al candidato republicano, sino que interfirió en su denuncia de connivencia de Trump con Rusia, que el equipo demócrata intento emplear como principal ariete. La senadora desvela la decepción que sintió cuando The Washington Post difundió un vídeo en el que su rival describía a un amigo cómo intentó abusar sexualmente de una mujer casada. Fue apenas horas después de que el director de la Inteligencia Nacional y el secretario de Seguridad Nacional concluyeran Moscú estaba intentando ayudar al candidato republicano. A lo largo de sus memorias, Hillary asume pero no profundiza en sus errores. Para ella, fue mucho más determinante el anuncio del entonces director del FBI de que investigaba posibles nuevas pruebas contra ella por el caso de los e-mails, a sólo once días de la cita con las urnas, que llamar «deplorables» a los seguidores de Donald Trump. Como en ajuste de cuentas, Hillary reconoce haberse alegrado cuando el actual presidente despidió al jefe de la Oficina Federal. También habría pesado para ella más la intervención del Gobierno de Putin en el proceso, mediante hackers y activismo en redes sociales, que el desprecio que transmitió a los mineros al descartar con malas formas que su Administración fuera a atender al sector o que sus bien pagados discursos organizados por Goldman Sachs, de los que se confiesa arrepentida. Para muchos analistas, semejantes traspiés con los votantes blancos de clase trabajadora de Michigan, Wisconsin y Pensilvania, los estados que resultaron decisivos, fueron explotados por el populismo de Trump e influyeron decisivamente en el resultado final.
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