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Noticias de Africa subsahariana

18-06-2020 | Fuente: abc.es
La cifra de desplazados forzosos en el mundo aumenta a 79.5 millones en 2019, según Acnur
El estallido de la guerra civil siria, que continúa hoy, la crisis política de Sudán del Sur, que siguió a su independencia, el conflicto en Ucrania, la llegada de inmigrantes a Europa por el Mediterráneo y el éxodo de venezolanos a través de Latinoamérica y el Caribe, son algunas de las crisis que ha llevado a al menos 100 millones de personas a huir de sus hogares en la última década, buscando refugio dentro o fuera de las fronteras de sus países. Los datos los recoge el informe sobre Desplazamientos forzosos en 2019 que ha publicado este jueves la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), el cual señala que en 2019 la cifra de desplazados forzosos en el mundo creció a 79.5 millones como resultado de: la persecución, el conflicto, la violencia, la violación de los derechos humanos o por eventos graves de alteración al orden público. Es el número más alto registrado, según los datos disponibles y dobla la cifra del año 2010 cuando se registraron 41.1 millones de desplazados. Del total, 26 millones son refugiados, 45.7 millones son desplazados internos y 4.2 millones son solicitantes de asilo. Este año, por primera vez, se incluye una nueva categoria llamada venezolanos desplazados al extranjero que asciende a 3.6 millones de personas. El 68% de los desplazados en el mundo provienen de cinco países: Siria (6.6 millones), Venezuela (3.7 millones), Afganistán (2.7 millones), Sudán del Sur (2.2 millones) y Myanmar (1.1 millones). Y el 40% del total de desplazados (unos 30 a 34 millones) corresponde a niños menores de 18 años. El país que acogió el mayor número de personas fue Turquía con 3.9 millones, la mayoría refugiados sirios. Seguido por Colombia, que acogió a casi 1.8 millones de desplazados venezolanos. Y Alemania, el tercer mayor huésped, reportó casi 1.5 millones con refugiados sirios y solicitantes de asilo. Crisis migratoria de Venezuela A finales de 2019, unos 4,5 millones de venezolanos habían huido de su país viajando principalmente a otros países de la región. La crisis migratoria venezolana es considerada el mayor éxodo en la historia reciente del continente y uno de las mayores crisis de desplazamiento en el mundo. Al menos 900.000 personas han solicitado asilo en los últimos tres años, 430.000 en 2019. Los países vecinos otorgaron más de 2.4 millones permisos de residencia y otras formas de estadía legal para venezolanos el año pasado, lo que les permite acceder a puestos de trabajo y a los servicios básicos de salud y educación. Los gobiernos regionales han sido los más afectados por el éxodo de los venezolanos, al asumir una responsabilidad desproporcionada de acogida de una población vapuleada por una crisis humanitaria que azota y empobrece cada vez más su nación. Nueve de los diez países de la región que acogen a los desplazados venezolanos, estaban en desarrollo y alrededor del 85% de los inmigrantes viven en estos países. Refugiados en el mundo En la última década, 20 millones de refugiados fueron beneficiados con protección internacional ya sea individual o grupal. Tan solo diez países acogieron a 3 de cada 5 desplazados que cruzaron las fronteras. Pakistán, Alemania y la República Islámica de Irán se mantuvieron como los principales países receptores durante toda la década. El número de refugiados aumentó en cada región. En Oriente Medio, África del Norte y Europa sintieron el impacto de la guerra en Siria, que dejó a 6,6 millones de personas desplazadas. La mayoría la acogió Turquía (3,6 millones), Líbano (910.600) y Jordania (654,700). El creciente número de refugiados en Oriente Medio y África del Norte fue parcialmente compensado por una disminución en el número de refugiados iraquíes (de 1.6 millones a 63.000), ya que muchos se vieron obligados a huir del conflicto en Siria y regresar a Irak o buscar protección en otros países más lejanos. En Europa, el conflicto en el este de Ucrania en 2014 llevó a un gran salida de refugiados en la región. Al final de 2019, había 60.000 refugiados ucranianos en todo el mundo. En África subsahariana, el número de refugiados que reside en toda la región casi se triplicó en el curso de la década, aumentando de 2.2 a 6.3 millones. La región de Asia y el Pacífico experimentó un aumento general del 3% en el número de refugiados durante la década, principalmente debido a la salida de 700.000 refugiados apátridas de Myanmar a Bangladesh a partir de agosto de 2017.
18-06-2020 | Fuente: abc.es
La cifra de desplazados forzosos en el mundo aumenta a 79,5 millones en 2019, según Acnur
El estallido de la guerra civil siria, que continúa hoy, la crisis política de Sudán del Sur, que siguió a su independencia, el conflicto en Ucrania, la llegada de inmigrantes a Europa por el Mediterráneo y el éxodo de venezolanos a través de Latinoamérica y el Caribe, son algunas de las crisis que ha llevado a al menos 100 millones de personas a huir de sus hogares en la última década, buscando refugio dentro o fuera de las fronteras de sus países. Los datos los recoge el informe sobre Desplazamientos forzosos en 2019 que ha publicado este jueves la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), el cual señala que en 2019 la cifra de desplazados forzosos en el mundo creció a 79,5 millones como resultado de: la persecución, el conflicto, la violencia, la violación de los derechos humanos o por eventos graves de alteración al orden público. Es el número más alto registrado, según los datos disponibles y dobla la cifra del año 2010 cuando se registraron 41,1 millones de desplazados. Del total, 26 millones son refugiados, 45,7 millones son desplazados internos y 4,2 millones son solicitantes de asilo. Este año, por primera vez, se incluye una nueva categoria llamada venezolanos desplazados al extranjero que asciende a 3,6 millones de personas. El 68% de los desplazados en el mundo provienen de cinco países: Siria (6,6 millones), Venezuela (3,7 millones), Afganistán (2,7 millones), Sudán del Sur (2,2 millones) y Myanmar (1,1 millones). Y el 40% del total de desplazados (unos 30 a 34 millones) corresponde a niños menores de 18 años. El país que acogió el mayor número de personas fue Turquía con 3,9 millones, la mayoría refugiados sirios. Seguido por Colombia, que acogió a casi 1.8 millones de desplazados venezolanos. Y Alemania, el tercer mayor huésped, reportó casi 1,5 millones con refugiados sirios y solicitantes de asilo. Crisis migratoria de Venezuela A finales de 2019, unos 4,5 millones de venezolanos habían huido de su país viajando principalmente a otros países de la región. La crisis migratoria venezolana es considerada el mayor éxodo en la historia reciente del continente y uno de las mayores crisis de desplazamiento en el mundo. Al menos 900.000 personas han solicitado asilo en los últimos tres años, 430.000 en 2019. Los países vecinos otorgaron más de 2,4 millones permisos de residencia y otras formas de estadía legal para venezolanos el año pasado, lo que les permite acceder a puestos de trabajo y a los servicios básicos de salud y educación. Los gobiernos regionales han sido los más afectados por el éxodo de los venezolanos, al asumir una responsabilidad desproporcionada de acogida de una población vapuleada por una crisis humanitaria que azota y empobrece cada vez más su nación. Nueve de los diez países de la región que acogen a los desplazados venezolanos, estaban en desarrollo y alrededor del 85% de los inmigrantes viven en estos países. Refugiados en el mundo En la última década, 20 millones de refugiados fueron beneficiados con protección internacional ya sea individual o grupal. Tan solo diez países acogieron a tres de cada cinco desplazados que cruzaron las fronteras. Pakistán, Alemania y la República Islámica de Irán se mantuvieron como los principales países receptores durante toda la década. El número de refugiados aumentó en cada región. En Oriente Medio, África del Norte y Europa sintieron el impacto de la guerra en Siria, que dejó a 6,6 millones de personas desplazadas. La mayoría la acogió Turquía (3,6 millones), Líbano (910.600) y Jordania (654,700). El creciente número de refugiados en Oriente Medio y África del Norte fue parcialmente compensado por una disminución en el número de refugiados iraquíes (de 1,6 millones a 63.000), ya que muchos se vieron obligados a huir del conflicto en Siria y regresar a Irak o buscar protección en otros países más lejanos. En Europa, el conflicto en el este de Ucrania en 2014 llevó a un gran salida de refugiados en la región. Al final de 2019, había 60.000 refugiados ucranianos en todo el mundo. En África subsahariana, el número de refugiados que reside en toda la región casi se triplicó en el curso de la década, aumentando de 2,2 a 6,3 millones. La región de Asia y el Pacífico experimentó un aumento general del 3% en el número de refugiados durante la década, principalmente debido a la salida de 700.000 refugiados apátridas de Myanmar a Bangladesh a partir de agosto de 2017.
11-06-2020 | Fuente: abc.es
Las consecuencias del Covid-19 provocarán un ««importante» retroceso de la paz en el mundo
No son buenos tiempos para la paz mundial, y parece que en un futuro próximo esta tendencia no va a mejorar. En 2020 el nivel de paz mundial se deterioró por novena vez en doce años. Así lo certifica el informe anual del Índice de Paz Global (IPG) que elabora el Institute for Economics & Peace (IEP) desde 2007 y que fue hecho público ayer. «Hubo una ligera disminución en la paz de manera global, con un deterioro en 80 países [de un total de 163 países], y la calificación promedio de los países se deterioró en un 0,34 por ciento», explica a ABC S erge Stroobants, director de Europa y MENA (Norte de África y Oriente Próximo) del Instituto. «El principal impulsor de este deterioro fue una caída en el indicador de Seguridad y Protección, así como un deterioro menor en el indicador de conflictos continuos». También han contribuido a este empeoramiento, según Stroobants, «que el nivel de terror político, la intensidad del conflicto interno y los indicadores de refugiados y desplazados internos tuvieron el mayor deterioro». El IEP, un centro de investigación internacional e independiente, presenta cada año un análisis acerca de la paz, su valor económico, tendencias y cómo desarrollar sociedades pacíficas. El informe cubre el 99,7% de la población mundial, y utiliza 23 indicadores que se agrupan en tres dominios principales: Conflictos continuos, Seguridad y Militarización. Un año marcado por las protestas Según el último informe, y aunque sus niveles de paz han empeorado, Europa sigue siendo la región más pacífica. Lidera el ránking como ya es habitual Islandia, seguida por Nueva Zelanda, Portugal, Austria y Dinamarca. Según el informe, 16 países europeos han mejorado su puntuación -entre ellos se encuentra España, que sube del puesto 39 al 38- respecto a 2019. Su empeoramiento se debe, sin embargo, al incremento de las protestas internas, como ha sido el caso, por distintos motivos, de Polonia, Hungría, Rumania y Francia. «El aumento de los disturbios civiles está surgiendo como un factor de riesgo futuro clave, con disturbios, huelgas generales y manifestaciones antigubernamentales aumentando sustancialmente desde 2011», señala el documento. Si bien las protestas en Europa no fueron de carácter violento, no sucedió lo mismo en otros puntos del planeta, como Hong Kong y Chile. Es precisamente la región de Latinoamérica la que sufre el mayor empeoramiento en los índices de paz del mundo, debido a un incremento de las muertes en conflictos internos así como un empeoramiento de los índices de terror político, a lo que hay que añadir el aumento de los desplazamientos de refugiados. «A medida que los conflictos a largo plazo han disminuido, los conflictos internos en algunos países, especialmente en América Latina, se han incrementado con el aumento de las protestas, lo que lleva a una mayor represión por parte de los gobiernos -señala Stroobants-. Aunque los conflictos en el Medio Oriente han comenzado a disminuir, estamos viendo mayores tensiones políticas e inestabilidad en otras partes», reconoce. Según el informe, el número de manifestaciones violentas aumentó en un 282% de 2011 a 2019 (en este último año al menos 60 países sufrieron una protesta violenta). «En América del Sur, en particular, hemos visto manifestaciones notables y disturbios civiles en Chile y Venezuela en los últimos años». Este empeoramiento queda reflejado en que tres de los cinco países que bajan más puestos en el IPG pertenecen precisamente a esta región, como es el caso de Nicaragua, que tras la gran caída del año pasado debida a las protestas de abril de 2018, vuelve a descender 15 puestos, situándose en el número 135, de un total de 163 países; le sigue Venezuela, que baja al puesto 149; y Chile, que sufre la caída más notable, al descender 17 puestos, lo que le sigue situando, sin embargo, en el primer tercio de la tabla al ocupar el puesto número 45. Cinco millones de venezolanos han dejado su país en los últimos años - ACNUR El mayor deterioro de todos lo sufre el país africano Benin, que desciende 35 puestos (baja al número 106) debido a la inestabilidad política y las protestas. Este dato confirma la realidad de lo que sucede en el norte de ese continente que junto a Oriente Próximo son las regiones menos pacíficas por sexto año consecutivo. Afganistán sigue en el último lugar de la tabla, una posición que ha ocupado durante dos años, seguido de Siria, Irak y Sudán del Sur. Solo dos regiones del planeta mejorarían su índice de paz: América del Norte y Rusia y Euroasia. A esta precisamente pertenecen países como Azerbayán y Armenia, que son los que más ascienden en la tabla, doce y quince puestos, respectivamente, pese a encontrarse muy por debajo de la media (120 y 99, respectivamente). Militarización Uno de los indicadores de paz mundial que mejoraron en este último año, según el IPG, fue el de militarización que lo hace en un 4,4% desde 2008. Sin embargo, empeora en lo referente al gasto militar, al incrementarse por primera vez en cinco años. «Aunque el gasto militar en efecto aumentó ligeramente, disminuyeron tanto las importaciones como las exportaciones de armas, y mejoró el apoyo a la financiación de mantenimiento de la paz de la ONU -argumenta optimista Stroobants-. Esta es la continuación de una tendencia a más largo plazo, que ha visto caer tanto la tasa de las fuerzas armadas como el gasto militar casi de manera continuada durante la última década». En el ránking de militarización, el país con menor inversión militar vuelve a ser Islandia, que ocupa el primer puesto, mientras que Israel repite en el número 163, seguido de Rusia, Corea del Norte y Estados Unidos. Terrorismo y homicidios Otros indicadores que mejoran en el Índice de Paz Gloal de este año son los relativos a terrorismo y homicidios en el mundo. Segun el último informe, la cifra de muertos por terrorismo también sigue disminuyendo, situándose en 15.952, muy lejos de las 33.555 que fueron contabilizados hace cinco años. Lo mismo sucede con la tasa de homicidios, un indicador que mejora en 57 países, mientras que empeora en 42. En El Salvador, el país con mayor número de homicidios por cada 100.000 personas, la tasa de homicidios disminuyó en un 25%. Impacto económico de la violencia Por segundo año consecutivo, el impacto económico de la violencia se reduce, situándose el coste en 14.500 billones de dólares, es decir, el 10,6% del PIB mundial. Esa cifra supone un descenso del 0,2% respecto al año anterior, esto es, 29.000 millones de dólares. Esta reducción es consecuencia del descenso de muertes causadas por conflictos armados (que cayeron un 29%), especialmente en las regiones de Oriente Próximo y del Norte de África. También contribuye a esta caída, la reducción del impacto económico del terrorismo, que cayó un 48% entre 2018 y 2019. Las consecuencias del Covid-19 y cómo afrontarlas Junto al informe sobre el Índice de Paz Global, el IEP ha realizado una proyección de cómo va a afectar la crisis del coronavirus a la paz mundial. El resultado no es nada optimista y puede suponer un grave retroceso. Según el IEP, el Covid-19 está impactando de forma negativa en todo el mundo, «con las naciones estando cada vez más polarizadas en su capacidad de mantener la paz y la seguridad. Esto revela el potencial del virus para anular años de desarrollo socio-económico, exacerbar las crisis humanitarias y agravar e instar a conflictos y malestar».   El IEP identifica el impacto económico de los confinamientos como una amenaza importante para la paz, derivado de la gran pérdida de empleos. Las reducciones de la ayuda interna se espera que contraigan las economías de la OCDE, desestabilizando a los países frágiles y afectados por los conflictos. Los gobiernos más estables no serán tampoco ajenos a las presiones a la hora de dar una respuesta adecuada a las carencias y problemas provocados por la crisis del Covid-19. «El aumento de la inestabilidad política se espera que se produzca en Europa, con previsión de aumento de los levantamientos y huelgas generales», indica el documento. A esto se suma las ya existentes tensiones entre Estados Unidos y China, y la fricción dentro de las organizaciones multilaterales, como la Organización Mundial de la Salud y el Consejo de Seguridad de la ONU. Para Stroobants, la pandemia «definitivamente» tiene el potencial de ser un factor importante a la hora de deteriorar el índice de paz mundial. «Aunque hubo una caída inicial en los disturbios civiles durante las primeras etapas de la pandemia, hemos visto un aumento de las manifestaciones violentas en las últimas semanas, especialmente en los Estados Unidos. A medida que las ramificaciones económicas de la pandemia y los confinamientos posteriores se manifiesten por completo en los próximos meses, la probabilidad de nuevos disturbios civiles solo aumentará». En cuánto a qué países están más preparados para afrontar la consecuencias de la crisis del Covid-19, el director de Europa y MENA del IEP opina que aquellos que tienen «economías fuertes, bajos niveles de endeudamiento y una menor dependencia de las importaciones y exportaciones» serán los que estén mejor situados «para regresar más rápido a los niveles de crecimiento económico previos a la pandemia, aunque esto no garantiza la recuperación económica. También se necesitarán altos niveles de Paz positiva (las actitudes, instituciones y estructuras que crean y mantienen sociedades pacíficas)», explica. Y considera que «la resiliencia» es un factor clave que permitirá a las sociedades «hacer los sacrificios necesarios para volver a la normalidad». Finalmente, le preguntamos sobre las capacidades de España para gestionar la etapa post-pandemia: «Hay tres dimensiones en las que se analiza un país en términos de su capacidad para recuperarse de los cierres de emergencia. Son el económico, el control soberano y la resiliencia social. Cuando los tres se agrupan, España se encuentra a la mitad de los 42 países analizados. Sin embargo, es baja en la dimensión económica», concluye. Cambio climático Las presiones medioambientales continúan afectado negativamente a la paz. El Registro de Amenazas Ecológicas de IEP indica que el 27% de los países afrontarán presiones catastróficas en el agua y el 22%, presiones catastróficas en los alimentos para 2050.   El informe también indica que hubo unos 2.260 millones de personas viviendo en zonas con alta o muy alta exposición a los peligros climáticos en 2019, con 1.240 millones de estas personas ya viviendo en países con bajos niveles de paz. Para 2050 el cambio climático generará hasta 143 millones de migrantes globalmente, especialmente en el África subsahariana (86 millones), Sur de Asia (40 millones) y Latinoamérica (17 millones).
12-04-2020 | Fuente: abc.es
África se enfrenta a dos graves amenazas: el coronavirus y el hambre
Esta tarde ha llamado Jacques, de 56 años y padre de siete hijos. Ha contado que, hace cuatro días, se le han acabado las pocas reservas de comida que tenía en casa y que, como no trabaja estos días, él y su familia lo están pasando muy mal y que temen lo peor. Ni siquiera ha empezado el confinamiento total en Kinshasa, la capital congoleña, pero Jacques ya siente el peso de la crisis. Y no es el único. El 4 de marzo 2020, todo el continente africano registraba solo 11 casos de personas contaminadas por coronavirus, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Hoy, 52 de los 54 países africanos ya están afectados. Santo Tomé y Príncipe, que ya antes de que llegara el virus había cerrado sus fronteras, fue el último en salir de la lista de los países libres de coronavirus al registrar el 8 de abril cuatro casos confirmados. Por falta de materiales necesarios para realizar los test, las cuatro muestras de los casos sospechosos fueron enviadas a Gabón. Por el momento, en África, solo dos países están oficialmente limpios: Las Islas Comoras y Lesoto. Aun estando libres de la pandemia, los dos países esperan la llegada del coronavirus en las próximas semanas, proveniente de los respectivos países limítrofes, ya afectados. Mientras tanto, hace dos semanas, Lesoto decretó el confinamiento de todo el país. La que estaba considerada como una pandemia ajena a África, se está expandiendo por todo el continente con un ritmo lento -comparado con el de China, Europa y EEUU-, aunque los expertos médicos prevén que será letal para el continente africano en las próximas semanas. Por el momento, en África, se han registrado 7.105 casos confirmados y 324 fallecidos, según los datos de la OMS, actualizados el 8 de abril. Según la misma fuente, Sudáfrica es el país más afectado con 1.749 casos, seguido por Argelia ?1.468 casos- y Camerún -555 casos?. Argelia y Burkina Faso registran las tasas de letalidad más altas, 13 y 7% respectivamente, frente a 4,6% para todo el continente. Hace unas semanas, la percepción de la pandemia en la mayoría de los países africanos era que ?esta vez? no les tocaba a ellos, un continente que ha estado años combatiendo contra epidemias como el cólera, el VIH, la malaria, la tuberculosis o el ébola, entre otras. Para sentirse psicológicamente a salvo, muchos africanos consideraban la pandemia como algo ajeno: «A principio de marzo se escuchaba por la calle y circulaba por las redes sociales que la pandemia ataca más a los blancos que a los negros y que estos serían más resistentes y no morirían de ello. Pero ahora, viendo que se han registrado muertos entre los africanos, la gente empieza a comprender que esta enfermedad no entiende de razas y que golpea a todos por igual», cuenta Jean-Paul Muhandiro, misionero en Nairobi, Kenia. En R. D. de Congo la gente pensaba que la pandemia era para los ricos, pero ahora empiezan a entender que ataca a todos. En efecto, en este país de África central, la mayoría de los casos confirmados positivos por coronavirus son personas que tienen medios y pueden viajar a Europa: viven en Kinshasa, la capital, en el barrio de La Gombe, una reputada barriada de clase alta que, de hecho, está totalmente confinada desde el lunes 6 de abril para no contaminar al resto de la ciudad. Según las fuentes consultadas, una gran parte de la población, especialmente urbana, es consciente de la situación y de su peligro. Desde Kenia, por ejemplo, Jean-Paul cuenta que «el gobierno ha sensibilizado a la población a través de los medios de comunicación; y la Policía pasa por algunos barrios avisando a la población con los megáfonos. La Iglesia también ha jugado un papel muy importante; la gente comprendió la situación sobre todo después de la suspensión de las misas y otros cultos». Pero la realidad no es la misma en la ciudad y en ámbito urbano. En Amakuriat, un pueblo situado a unos 600 km de Nairobi, en el noroeste de Kenia, la gente todavía no ha entendido lo que está pasando: «Aquí estamos aislados. La gente no dispone de aparatos de televisión, ni siquiera de radio. Solo los jefes de algunos pueblos y algunos agentes de policía van de casa en casa y sensibilizan con el boca a boca. Muchos no respetan la distancia prudencial de un metro entre personas; incluso los jóvenes estudiantes de secundaria todavía no han entendido por qué no van a la escuela», cuenta el misionero congoleño Gervais Katya, que lleva tres años trabajando en esta zona. «No estamos preparados» La mayoría de los países africanos cuentan con menos de un médico por cada 1.000 habitantes o menos de dos por cada 10.000 según el informe del PNUD 2018. Además, los países africanos cuentan con una media de 15 camas de hospital por cada 10.000 habitantes, y la gran mayoría de los hospitales no disponen de material necesarios para afrontar los contagios masivos: respiradores, guantes, gafas protectoras, mascarillas, entre otros. En rueda de prensa, el doctor Kongo Minga, director de la clínica Ngaliema ?uno de los hospitales de referencia en la capital congoleña, en el que estos días se atienden a al menos ocho personas contagiadas por coronavirus?, lamentaba la falta de material para afrontar la crisis sanitaria: «No estamos preparados para hacer frente a esta pandemia. Las condiciones en nuestros hospitales son tales que no tenemos respiradores. En nuestra clínica, contamos con uno solo». A la falta de materiales hay que añadir las dificultades de acceso al agua y a la electricidad en muchos hospitales y centros de salud que son, sin embargo, necesarias para una atención segura a los enfermos. Por su parte, el coordinador del Secretariado Técnico a la Respuesta contra el coronavirus en R. D. de Congo, el doctor Muyembe Tamfum, en una entrevista a un medio local, reconoció que el sistema sanitario de este país no inspira confianza en la población por falta de medios: «Toda nuestra estructura plantea una problemática: el mal estado de nuestros hospitales, la falta de ambulancias y medicamentos, entre otras cosas». Y aseguró que las condiciones de atención a las personas afectadas por el virus van a mejorar, pero no especificó cómo ni con qué medios cuenta para hacerlo. República Democrática de Congo ha registrado hasta ahora 215 casos, según el Ministerio de Sanidad, de los que han fallecido veinte personas, y trece se han curado. Aunque Zambia ha registrado oficialmente solo 39 casos, el ciudadano Silwembe Christopher está preocupado por la falta de eficacia y de cohesión para hacer frente a la crisis sanitaria en su país: «Zambia no ha tomado medidas estratégicas, ni siquiera para frenar la expansión del virus por los pocos casos importados concentrados en Lusaka, la capital. Creo que no está preparada contra la crisis del coronavirus. No hay materiales para hacer el test, especialmente en los pueblos. Además, la falta cohesión entre los diferentes actores políticos y eclesiásticos no está ayudando». Aunque reconoce que su país no dispone de medios para enfrentarse a la infección por coronavirus a gran escala, el periodista ruandés Gaspard Mfashijwenimana, afincado en Kigali, cree que Ruanda se ha adelantado a la epidemia y está intentando facilitar a los ciudadanos las medidas: «Aparte de que cada uno de los hospitales cuenta con un departamento especial para atender a los enfermos de Covid-19, se han habilitado dos sitios principales para ello: Kanyinya y Kabgayi, en la provincia del Sur. Además, el agua y la electricidad habían sido distribuidas mucho antes de que irrumpa el virus en Ruanda; el gobierno y algunas personas de buena voluntad han empezado a compartir con los más pobres los bienes de primera necesidad como la comida, el jabón, entre otras cosas, afín de sobrevivir a la pandemia». Medidas más estrictas Las autoridades africanas seguían muy de cerca la evolución de la pandemia desde que se desencadenó en Wuhan hasta que llegó a Europa causando la muerte de miles de personas. Al registrarse pocos casos en sus países respectivos, decretaron paulatinamente algunas medidas para evitar la propagación del virus: el toque de queda, la suspensión de todas las actividades escolares, académicas, la interdicción de los encuentros de más de 20 personas, el cierre de los bares, cafés y restaurantes, el cierre de las fronteras, la suspensión de los vuelos procedentes de los países considerados de riesgo, la declaración del estado de urgencia sanitaria, el confinamiento parcial o total de todo o parte del territorio nacional, etc. Estas medidas, que también han adoptado la mayoría de los países europeos, están acompañadas de intensas campañas por los medios de comunicación sobre la importancia de lavarse las manos, no tocarse ni abrazarse, salir a la calle solo cuando es necesario o respetar la distancia prudencial de un metro. La crisis del coronavirus no es solo sanitaria; es también social. En África subsahariana, esta pandemia pone en evidencia la desigualdad social, que se nota a la hora de poner en práctica las medidas preventivas anunciadas por las autoridades. No las acogen igual los ricos que los pobres, pues quedarse en casa es un lujo que no se puede permitir cualquiera en los países africanos. Solo lo puede hacer quien tenga las reservas llenas de bienes de primera necesidad, especialmente comida. Algunos activistas de derechos humanos denuncian que las medidas contra la propagación del coronavirus no son realistas y piensan que son imposibles de cumplir ya que gran parte de la población no tiene reservas en sus casas. Por eso reclaman del gobierno medidas sociales como la distribución de alimentos para los más desfavorecidos. Uno de los retos más grandes que se perfilan en el horizonte es el control de la propagación en las grandes aglomeraciones urbanas, donde viven hacinadas millones de personas en chabolas, expuestos a todos los riesgos sanitarios. El misionero Jean-Paul Muhandiro cuenta la cruda realidad existente en los barrios marginales de la capital keniana: «Son muchos los que viven cada día la incertidumbre, pelean en sus chabolas contra el cáncer, la diabetes y otras enfermedades graves sin recibir ninguna asistencia. Los que realmente tienen miedo del coronavirus no son ellos; son los burgueses, que viven en los barrios de Karen, Kileleshwa o Lavington. Tienen miedo de que el virus entre en los barrios pobres como Kibera porque temen por su propia vida. Tienen miedo de que los pobres los ataquen para tener algo de comer». Esto mismo se diría de Kinshasa, la capital congoleña, con más de 11 millones de habitantes; o de Lagos, la capital económica de Nigeria, con más de 20 millones de habitantes, cuya gran mayoría viven en la extrema pobreza, hacinados en chabolas, en un ambiente insalubre, con menos de 2 dólares al día, sin agua ni electricidad. La pobreza obliga a la gente a salir a la calle para buscar la comida, cuyo precio ha subido las últimas semanas. Así, el respeto de las medidas anunciadas por las autoridades parece difícil, incluso imposible de cumplir. Y cuando hablas con la gente, al menos aquí en Kinshasa, te das cuenta de que piensan que morirán de hambre antes que del coronavirus, con lo cual están más preocupados por prevenir la pandemia del hambre que la del coronavirus. Como Jacques.
18-03-2020 | Fuente: abc.es
El brote de coronavirus ya es una realidad en África
El coronavirus en África ha pasado de ser una amenaza a una realidad en pocos días. Ya son 32 países los afectados por el Covid-19, y cerca de 600 contagios, la mayoría son casos exportados por ciudadanos europeos o americanos que han llegado al continente africano o africanos que han viajado a Europa recientemente. Curiosamente no ha llegado de la mano de sus mayores socios comerciales, los chinos. Por ello, la mayoría de naciones han decidido cerrar sus fronteras a personas que provengan de países de alto riesgo como Italia, España, pero también de Irán o China, donde se inició la epidemia a finales de 2019. El virus que tiene en vilo a medio mundo ha llegado más tarde y más lentamente al continente africano que al resto del mundo. Algunos se atreven a vaticinar que es por su clima tropical, aunque esta teoría no ha sido confirmada. Por tanto, África, sus líderes, sus profesionales han tenido algo más de tiempo para preparar observar la respuesta de otros países y planificar una actuación que ha sido más temprana y contundente que en la mayoría de las naciones más afectadas por el Covid-19. A pesar de las drásticas medidas impuestas, y la lentitud de la propagación hasta el momento, las consecuencias se prevé que sean devastadoras por los débiles sistemas de salud de la mayoría de países, la falta de agua potable en muchas regiones y la lucha contra otras epidemias como el sarampión en la República Democrática del Congo, el VIH o la tuberculosis en Sudáfrica. La contención va a ser crucial y en África, especialmente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo advertía hace unos días: «Todos los países aún pueden cambiar el curso de esta pandemia aumentando su preparación o respuesta ante emergencias», dijo Matshidiso Moeti, director regional de la OMS para África. La transmisión generalizada de persona a persona es lo que más temen los expertos en salud en África. Según la organización intergubernamental, a pesar de que la transmisión local sigue siendo muy baja, la estrategia más adecuada para frenar su avance es la contención, detectando rápidamente los casos, aislarlos, tratarlos y rastrear sus contactos. La detección temprana en los aeropuertos, en la mayoría de los cuales ya se practican controles de temperatura habitualmente, ha sido clave para contener la propagación. De hecho, el primer caso confirmado de coronavirus de la República Democrática del Congo se detectó de esta manera; aunque muchos de los síntomas aparecen días después de haber llegado al país. Sudáfrica, el mayor número de contagios El país del sur de África observa el mayor aumento de casos, un total de 23 nuevos positivos, en 24 horas hasta el momento. De estos, cuatro son niños menores de cinco años y ocho involucran transmisiones locales. El país ahora tiene 116 casos confirmados de coronavirus, el más alto en África subsahariana; el primer caso fue confirmado el 5 de marzo, un hombre que llegó de Italia con su esposa quien también dio positivo pocos días después. El presidente Cyril Ramaphosa anunció el domingo la declaración de situación de desastre nacional y la prohibición de viajar desde los países más afectados por el virus. Sudáfrica anunció que revocará casi 10,000 visas emitidas a personas de China e Irán, dos de los países más afectados, en enero y febrero. Por su parte, el poder regional advirtió sobre una nueva crisis una vez que el virus comience a extenderse por las comunidades de bajos ingresos. Preocupa, además de la gente mayor, la población de riesgo con 7 millones de seropositivos y la afectada por tuberculosis. Su vecina Zimbabue ha declarado el estado de desastre a pesar de que no tiene casos confirmados de coronavirus. El presidente Emmerson Mnangagwa ha declarado un estado de desastre nacional ya que el país anticipa el impacto que puede tener el nuevo coronavirus (Covid-19) en una nación castigada por una débil economía, un paro altísimo y un sistema de salud precario. Donación de Jack Ma El multimillonario chino y cofundador de Alibaba, Jack Ma, donará un total de 1.1 millones de kits de detección, seis millones de máscaras y 60.000 trajes protectores a África. Además, trabajarán con instituciones médicas locales en el continente para proporcionar material de capacitación en línea para tratamientos clínicos de coronavirus. «El mundo no puede permitirse las consecuencias impensables de una pandemia de COVID-19 en África», dijo Ma en un comunicado el lunes. Egipto es el país con más positivos con 196 seguido de Sudáfrica con 116.En las últimas horas países como Ybuti y Gambia, rodeado por uno de los países más afectados como es Senegal (31) o Somalia han confirmado sus primeros casos de coronavirus. Alarma especialmente la situación de la nación del Cuerno de África ya que tiene uno de los sistemas de salud más débiles del continente después de casi tres décadas de conflicto.
16-01-2020 | Fuente: abc.es
Un incendio destruye parte de la catedral de Malabo, una de las joyas de Guinea Ecuatorial
Un incendio declarado este miércoles ha destruido parte de la histórica Catedral de Santa Isabel en el casco antiguo de Malabo, un desastre que provocó hoy numerosas declaraciones de solidaridad con el pueblo de Guinea Ecuatorial. El fuego, que fue extinguido por los bomberos, ocasionó graves daños materiales en el interior del edificio y arrasó la cubierta del templo neogótico católico, causando el desplome de parte del techo. El incendio «ha arrasado su tejado prácticamente por completo. Aunque el frente de la catedral está afectado por humo negro, no se temen daños estructurales», aseguró hoy el Gobierno ecuatoguineano en un comunicado. Trabajos de rehabilitación La Catedral de Santa Isabel, majestuoso ejemplo de la arquitectura colonial española, estaba cerrada al público desde este 7 de enero por unos trabajos de rehabilitación que debían terminar el próximo julio, según anunció el arzobispo de Malabo, Juan Nsue Edang, el pasado noviembre. El responsable de comunicación de la Archidiócesis de Malabo, Salomón María Abaga, dijo a Efe por teléfono desde la capital ecuatoguineana que las llamas se declararon cuando «se estaban sacando algunas cosas para comenzar las obras de la rehabilitación», a cargo de una empresa española. «La suerte que hemos tenido es que todo esto ocurrió cuando la catedral estaba desalojada. Ya habíamos sacado todo para comenzar con las obras. Los lugares dónde el fuego ha impactado fuertemente han sido el techo y la fachada, donde había madera», explicó el portavoz. «Gracias a que llegaron los bomberos pronto se pudo frenar» el incendio, que se declaró a las 16.30 hora local (15:30 GMT) del miércoles y pudo ser «controlado» dos más tarde, indicó a Efe Abaga. Un cortocircuito A falta de las conclusiones de la investigación oficial del desastre, «parece ser que ha habido un cortocircuito y eso es lo que ha provocado el incendio», señaló el portavoz eclesiástico. El Gobierno precisó que, «tanto las causas del incendio, como los daños materiales, se comunicarán tras el informe técnico de la empresa encargada de rehabilitar la catedral». El pasado año, el presidente del país africano, Teodoro Obiang, entregó al arzobispo de la Archidiócesis de Malabo un cheque de 2.000 millones de francos CFA (unos tres millones de euros) para la rehabilitación del templo. El incendio de esta joya arquitectónica ha dado pie a abundantes manifestaciones de solidaridad con el pueblo de Guinea Ecuatorial En su cuenta de la red social Twitter, la Embajada de España en Malabo afirmó hoy que «lamenta el terrible incendio que ha afectado a la Catedral de Malabo, monumento emblemático de la capital de Guinea Ecuatorial». «Nos solidarizamos con toda la población», agregó la legación diplomática española. La Embajada de Francia señaló en la misma red social que el incendio «nos recuerda cruelmente al que asoló (la Catedral de) Notre Dame el pasado mes de abril» en París. «Compartimos la emoción de nuestros amigos de Malabo y de Guinea Ecuatorial», subrayó la misión diplomática francesa. «Nos invade un profundo sentimiento de tristeza al ver las imágenes de la Catedral de Santa Isabel en Malabo, símbolo de la fe más pura del pueblo de Guinea Ecuatorial», recalcó, por su parte, la Embajada de Estados Unidos en Twitter. Herencia española La construcción de la catedral empezó en 1897 con donaciones de feligreses, compañías comerciales y del Gobierno de E spaña, bajo cuyo dominio colonial se encontraba entonces el pequeño país centroafricano del golfo de Guinea. El diseño del edificio, que se inauguró en 1916, fue obra de Luis Sagarra, con supervisión del famoso arquitecto español Antonio Gaudí. Situada en la Avenida de la Independencia en el centro de Malabo, la catedral es un templo de estilo neogótico del que destaca su imponente fachada con una puerta arqueada, flanqueada por dos torres de campanario de 40 metros de altura, y su cuerpo de tres naves. Guinea Ecuatorial, único país de habla hispana en África Subsahariana, se independizó de España en 1968 y dio un importante salto económico con el descubrimiento de petróleo en los años noventa del pasado siglo, si bien gran parte de sus algo más de 1,2 millones de habitantes vive todavía en la pobreza. El jefe del Estado ecuatoguineano, Teodoro Obiang, dirige el país con mano de hierro desde 1979, cuando derrocó a su tío Francisco Macías mediante un golpe de Estado, y es actualmente el presidente que más tiempo lleva en el poder en el mundo.
20-12-2019 | Fuente: abc.es
EE.UU. incluye a Wakanda, un país ficticio, en su listado de socios comerciales
Wakanda, el país ficticio situado en el África subsahariana creado por Marvel Comics, el lugar donde nació el superhéroe Pantera Negra fue incluido en la lista de socios comerciales de EE.UU. por error. Así lo ha ha reconocido el Departamento de Agricultura de EE.UU., según recoge la BBC. Al parecer, el fallo se produjo cuando se estaba realizando un prueba personal y la nación inexistente fue agregada y se quedó en el sistema.<blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><p lang="en" dir="ltr">well, the USDA took Wakanda off the list. guess we&#39;re in a trade war with them too <a href="https://t.co/uee8f0WqiS">https://t.co/uee8f0WqiS</a> <a href="https://t.co/kTYBjIAvfe">https://t.co/kTYBjIAvfe</a></p>&mdash; Francis Tseng (@frnsys) <a href="https://twitter.com/frnsys/status/1207386415304249344?ref_src=twsrc%5Etfw">18 de diciembre de 2019</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Fue Francis Tseng, un ingeniero de software de Nueva York quien descubrió el fallo garrafal. Estaba realizando una búsqueda de impuestos de agricultura para una beca cuando se encontró con Wakanda en la lista de países autorizados para tener comercio con EE.UU. Su tuit se hizo viral. «Me sentí muy confundido» Según explicó Tseng a la agencia Reuters, cuando vio el nombre de Wakanda en la lista se sintió «muy cofundido»: «Pensé que no recordaba bien el nombre del país de la película de Black Panther y lo confundí con otra cosa». Ni que decir tiene que el país del superhéroe de Marvel fue eliminado de la lista rápidamente. No obstante, las redes sociales ya habían difundido el error y habían hecho bromas sobre las «relaciones comerciales» de EE.UU. Antes de que el Departamento de Agricultura borrara la entrada del país del superhéroe, éste tenía una larga lista de bienes, algunos con un impuesto mayor a los comercializados con China. Como dice el tópico: la realidad supera la ficción.
27-08-2019 | Fuente: abc.es
Hay más incendios activos en África central que en la Amazonia
Hace días que el mundo se estremece ante los terribles incendios que están arrasando la Amazonia, sin embargo pocos han reparado en lo que está sucediendo al mismo tiempo en África Central. Los mapas de la NASA muestran que hay más incendios en esta región africana que en el Amazonas. Durante un período de dos días la semana pasada, Angola tuvo aproximadamente tres veces más incendios que Brasil, según los datos que la agencia de noticias Bloomberg obtuvo de Weather Source. Durante la jornada del domingo se registraron 6.902 incendios en Angola y 3.395 en la vecina República Democrática del Congo, en comparación con los 2.127 incendios en Brasil. En las últimas 48 horas, Zambia ocupó el cuarto lugar en la lista de países con más incendios y Bolivia, vecino de Brasil, ocupó el sexto lugar. Falta por determinar si se trata de incendios de pastizales o forestales, la magnitud de estos y si han sido provocados. Los expertos dicen que los incendios de la selva tropical de África central son, a menudo, estacionales y están vinculados a los métodos tradicionales de cultivo. Los agricultores africanos prenden fuego a los bosques en la estación seca para «limpiar» la tierra con el objetivo de plantar cultivos. La deforestación, la erosión del suelo y la pérdida de biodiversidad son algunas de las consecuencias de emplear está técnica agrícola que se conoce como «tala y quema» y suele llevarse a cabo por estas fechas, un mes antes de que se inicie la temporada de lluvias. Según la NASA, en junio del año pasado se resgistraron más de 67.000 incendios en un período de una semana. Macron estudia ayudar a África central El presidente francés, Emmanuel Macron, quien describió los incendios en el Amazonas como una «crisis internacional» y anunció que el G7 aportarían 20 millones de euros para combatirlos, anunció a través de Twitter que estaban considerando «la posibilidad de lanzar una iniciativa similar» en África subsahariana. Su reacción se produjo cuando varios usuarios de la red social le recriminaron que ignorara las llamas en el África subsahariana. Por su parte, el gobierno de Angola pidió prudencia a la hora de comparar los incendios registrados en el Amazonas, provocados probablemente por el cambio climático y la sequí, y los de África central. El segundo «pulmón verde» El bosque de la cuenca del Congo es considerado como el «segundo pulmón verde» del planeta después del Amazonas. Los bosques cubren un área de 3,3 millones de kilómetros cuadrados en varios países, incluyendo alrededor de un tercio en la República Democrática del Congo, y el resto en Gabón, Congo, Camerún y África Central. Como ocurre en la Amazonia, estos bosques son clave para combatir el cambio climático y son santuarios para especies en peligro de extinción.
27-08-2019 | Fuente: abc.es
Una imagen de la NASA muestra que hay más incendios activos en África central que en la Amazonia
Hace días que el mundo se estremece ante los terribles incendios que están arrasando la Amazonia, sin embargo pocos han reparado en lo que está sucediendo al mismo tiempo en África Central. Los mapas de la NASA muestran que hay más incendios en esta región africana que en el Amazonas. Durante un período de dos días la semana pasada, Angola tuvo aproximadamente tres veces más incendios que Brasil, según los datos que la agencia de noticias Bloomberg obtuvo de Weather Source. Durante la jornada del domingo se registraron 6.902 incendios en Angola y 3.395 en la vecina República Democrática del Congo, en comparación con los 2.127 incendios en Brasil. En las últimas 48 horas, Zambia ocupó el cuarto lugar en la lista de países con más incendios y Bolivia, vecino de Brasil, ocupó el sexto lugar. Falta por determinar si se trata de incendios de pastizales o forestales, la magnitud de estos y si han sido provocados. Los expertos dicen que los incendios de la selva tropical de África central son, a menudo, estacionales y están vinculados a los métodos tradicionales de cultivo. Los agricultores africanos prenden fuego a los bosques en la estación seca para «limpiar» la tierra con el objetivo de plantar cultivos. La deforestación, la erosión del suelo y la pérdida de biodiversidad son algunas de las consecuencias de emplear está técnica agrícola que se conoce como «tala y quema» y suele llevarse a cabo por estas fechas, un mes antes de que se inicie la temporada de lluvias. Según la NASA, en junio del año pasado se resgistraron más de 67.000 incendios en un período de una semana. Macron estudia ayudar a África central El presidente francés, Emmanuel Macron, quien describió los incendios en el Amazonas como una «crisis internacional» y anunció que el G7 aportarían 20 millones de euros para combatirlos, anunció a través de Twitter que estaban considerando «la posibilidad de lanzar una iniciativa similar» en África subsahariana. Su reacción se produjo cuando varios usuarios de la red social le recriminaron que ignorara las llamas en el África subsahariana. Por su parte, el gobierno de Angola pidió prudencia a la hora de comparar los incendios registrados en el Amazonas, provocados probablemente por el cambio climático y la sequí, y los de África central. El segundo «pulmón verde» El bosque de la cuenca del Congo es considerado como el «segundo pulmón verde» del planeta después del Amazonas. Los bosques cubren un área de 3,3 millones de kilómetros cuadrados en varios países, incluyendo alrededor de un tercio en la República Democrática del Congo, y el resto en Gabón, Congo, Camerún y África Central. Como ocurre en la Amazonia, estos bosques son clave para combatir el cambio climático y son santuarios para especies en peligro de extinción.
01-06-2019 | Fuente: marca.com
Esquiando... en el África subsahariana
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