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Noticias de Africa subsahariana

08-02-2019 | Fuente: elpais.com
Artesanos de la tecnología: el movimiento ?maker? llega a Burkina
OuagaLab es un buen ejemplo del fenómeno de los fablabs en el África subsahariana, que tratan de encontrar soluciones a problemas de agricultura, salud y educación con una perspectiva social y colaborativa.
07-02-2019 | Fuente: elpais.com
Artesanos de la tecnología: el movimiento ?maker? llega a Burkina
OuagaLab es un buen ejemplo del fenómeno de los fablabs en el África subsahariana, que tratan de encontrar soluciones a problemas de agricultura, salud y educación con una perspectiva social y colaborativa.
27-10-2018 | Fuente: elpais.com
Estrellas sin firmamento
La eclosión de escritores del África subsahariana contrasta con la situación material del sector del libro en la región
15-09-2018 | Fuente: abc.es
«Para acabar con la inmigración, primero hay que terminar con los conflictos armados»
Argelia es un socio estratégico de España por muy diversas razones. Con más de mil kilómetros de costa, y tras el cambio de ruta del éxodo migratorio debido al cierre de otras rutas, Argelia, al igual que Marruecos, se ha convertido en uno de los puertos principales desde el que salen cientos de pateras con destino a Europa, con una primera escala en España. Uno de los repunte de llegadas tuvo lugar en noviembre de 2017. El incremento del flujo de inmigrantes reforzó la colaboración de ambos países, que meses después, con Juan Ignacio Zoido todavía como ministro del Interior, en el Gobierno de Mariano Rajoy, se tradujo en la creación de un Equipo Conjunto de Investigación (ECI) para aumentar el control de tráfico de personas así como del terrorismo yihadista. Con la llegada de Pedro Sánchez a la presidencia, los contactos entre ambos países parecen haberse incrementado ?las entradas de inmigrantes a nuestro país también lo han hecho, hasta el punto que podría duplicarse la cifra en 2018?, con sendas visitas del actual ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el pasado mes de julio; y la realizada hace tan solo unos días por el ministro de Exteriores, Josep Borrell, con el fin de abordar temas como la inmigración irregular y la seguridad en el Sahel, la crisis libia, además de hablar sobre temás energéticos (Argelia es el principal suministrador de gas de España). «Hay una continuidad en la cooperación entre ambos países. Nuestra cooperación es estratégica frente a problemas que son de carácter trasnacional», explica a ABC la embajadora de Argelia en España, Taous Feroukhi. Golpeada por una crisis económica, como consecuencia de la caída del precio del petróleo, Argelia busca también diversificar su industria, y en eso ha encontrado en nuestro país una referencia: «España ha realizado con éxito la diversificación de su economía, algo de lo que queremos aprender, en el terreno de la construcción, el transporte, turismo, el turismo, sin olvidar la cultura y la formación. La diversificación es ahora la prioridad de Argelia. Sin olvidar, claro, el campo de la energía». Entre los problemas prioritarios que comparten España y Argelia se encuentra la inmigración. ¿Qué medidas han tomado para frenarla? Tenemos un acuerdo, que funciona muy bien, de readmisión de inmigración irregular de argelinos, que son transferidos a Argelia. Tuvimos un pico en noviembre, pero se ha resuelto dentro del marco legal. Argelia se ha convertido además en un país de tránsito de inmigrantes que huyen de zonas en conflicto.. El cambio climático, la sequía también repercuten en los flujos de inmigrantes. Nosotros recibimos muchos del África subsahariana. A esto se suma la existencia de dos focos de inestabilidad en la región: Libia y Mali. Este último provoca inestabilidad en la zona del Sahel. De ahí, que lo principal sea acabar con los conflictos. Esa es la urgencia. Además, me gustaría destacar que según un estudio recientemente publicado, solo el 2,4% de la inmigración africana va a Europa, el 70% se queda en el continente. La Unión Europea propuso hace unos meses crear centros de refugiados fuera de ella, a lo que Argelia, junto a Egipto, Túnez, Marruecos y Libia, se negó. Lo rechazamos por coherencia. Un país que optó por liberarse de la colonización, por desarrollarse, por el bienestar de su población cuyo nivel de vida ha crecido de manera significativa, y que es un pilar de estabilidad en la región cómo va a aceptar acoger un centro de refugiados. Eso no coincide con los valores que defendemos y el recorrido histórico que tenemos. Se ha referido antes a Libia, un país dividido desde hace siete años.. ¿Cómo le ha afectado esto a Argelia? ¿Dónde está la solución? Hay muchas interferencias extranjeras que lo impiden. Cada una tiene su agenda y no coinciden. Que dejen a los libios, con ayuda de las Naciones Unidas, llegar a un acuerdo. Es un tema urgente, sobre todo para nosotros que tenemos con Libia una frontera de mil kilómetros. Su situación impacta en Argelia por los flujos, y no me refiero solo a la inmigración. Están interconectados con otros problemas como el terrorismo y el tráfico de drogas, porque es de ahí donde obtienen el dinero para financiar sus actividades criminales, incluidas las redes de tráfico de seres humanos. Para asegurar la frontera se requiere de recursos humanos y medios de Defensa. Una inversión que normalmente estaría destinada al desarrollo del país. Lo mismo sucede con Mali, con el que tenemos también frontera, en la que está nuestro Ejército. Tenemos que invertir nuestro presupuesto en asegurar nuestras fronteras, en lugar de hacerlo en nuestro desarrollo. El presidente Abdelaziz Buteflika, en el poder desde 1999, acaba de cesar a varios altos cargos del Ejército argelino, ¿no provoca este tipo de medidas cierto malestar dentro de las fuerzas armadas? Hay un programa de profesionalización y modernización de las fuerzas armadas que lleva cinco años funcionando. Los cambios no responden a ningún otro motivo. No creo que exista ningún malestar en el Ejército, porque tampoco podemos permitirnos ese lujo con las fronteras que tenemos, donde se requiere profesionalidad, modernidad y estabilidad. Sería una contradicción. «Para Francia la guerra de Argelia es una parte sombría de su historia» Para Argelia el jueves fue un día «histórico» pues el presidente Emmanuel Macron reconoció la responsabilidad de Francia en el asesinato del activista comunista Maurice Audin, en 1957, durante la guerra de la Independencia, que terminó proclamándose en 1962. «Fue torturado y después ejecutado o torturado hasta la muerte por los militares que le arrestaron en su domicilio», reconoció el mandatario. Para Taous Feroukhi esta declaración respresenta «un paso muy importante en la historia de Francia durante la colonización de Argelia. Antes se hablaba de ?acontecimientos? y no de guerra de liberación. Algo que no cambió hasta que llegó Chirac al poder. Para nosotros Audin es un héroe de la guerra de liberación, de la que no le gusta hablar a Francia porque representa una parte sombría de su historia ?afirma la embajadora?. Ahora se ha dado un paso importante para cerrar heridas, porque la gente que participó en ella aún está viva»
24-07-2018 | Fuente: abc.es
Dos tercios de los migrantes muertos en 2018 en el mundo se ahogaron en el Mediterráneo
Desde enero de 2014, han muerto y desaparecido 28.052 personas mientras intentaban alcanzar otros países a través de las principales rutas migratorias del mundo. Según los datos de Missing Migrants Project (Proyecto de Migrantes Desaparecidos) de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), los años 2015 y 2016 fueron los más trágicos. Aunque desde 2017 se ha producido un significativo descenso del flujo migratorio en la ruta del Mediterráneo, esta continúa siendo la ruta donde se producen más muertes y desapariciones. La ruta del Mediterráneo además de ser la más transcurrida, es la que presenta unas cifras más elevadas de muertes en comparación con las del resto del mundo. A través de ella discurren diferentes travesías que cruzan la zona central del Mediterráneo (Italia), la parte oriental (Grecia y Chipre) y la occidental (España). Únicamente teniendo en cuenta el registro de llegadas de migrantes referentes a estos cuatro países, se puede afirmar que el Mediterráneo es la ruta que presenta un mayor flujo migratorio. La ruta que realizaron estas personas corresponde a la del Mediterráneo Central. Tiene su origen en el Cuerno de África, Túnez o Libia, y los destinos principales son las costas de Sicilia, la isla de Lampedusa o Malta. De las tres travesías del Mediterráneo esta es donde un mayor número de migrantes perdieron la vida, según datos de Missing Migrants Project. Desde 2014 hasta el 19 de julio de 2018 se tiene constancia de 14.630 muertes, de las cuales 4.581 corresponden a 2016. Con unas cifras menores se encuentra la ruta del Mediterráneo Oriental, donde en el mismo periodo de tiempo murieron 1.477 personas, siendo 2015 el año más mortífero. Los migrantes que viajan por esta travesía, entre Turquía y Grecia, suelen ser refugiados que huyen de la guerra de Siria. El Estrecho de Gibraltar es un enclave principal en la ruta del Mediterráneo Occidental. Los migrantes que hacen esta travesía marítima llegan hasta diferentes puntos de la costa española, pero también de la costa francesa. En España la migración desde esta travesía no ha dejado de crecer desde 2015, y está siendo especialmente concurrida en lo que llevamos de año. A pesar de que estas tres travesías que se desarrollan en el Mediterráneo hacen que sea la ruta más concurrida, no es la única que existe de gran volumen. A lo largo de diferentes grupos geográficos del mundo hay otras peligrosas rutas migratorias donde también se producen trágicos incidentes. África y Oriente Medio El continente africano tiene tres principales puntos de origen desde los cuales comienzan las rutas migratorias. Los migrantes que salen de África del Norte realizan la ruta del Mediterráneo. En su mayoría provienen de Libia, pero también inician la travesía desde Marruecos, Túnez o Argelia. Dentro de la trágica situación y la alta mortalidad, los datos referentes a este concepto son menores que los registrados en la frontera de México con Estados Unidos. Desde África Subsahariana confluyen distintos flujos migratorios, uno dirigido hacia el norte del continente y otro hacia el sur. Una de las travesías dirigidas al norte es la que cruza el desierto del Sáhara para llegar hasta Argelia y alcanzar la costa. Los migrantes que se dirigen hacia la parte oriental del sur de África cruzan República Democrática del Congo, país en el que se registraron el mayor número de muertes de los meses de 2018. Según los datos de Missing Migrants Project, en este país se produjeron 47 de las 102 muertes de este último año. Todos ellos murieron ahogados en el río Ubangui, uno de los principales afluentes del río Congo. Mozambique, Zambia y las costas de Madagascar fueron países en los que muchos de ellos perdieron la vida. Otra de las rutas migratorias es la que da comienzo en el Cuerno de África y tiene como destino Italia y Malta. Uganda, Somalia, Etiopía, Kenia o Yibuti son algunos de los países de procedencia de los migrantes que se dirigen a la Península Arábiga atravesando el Mar Rojo o el Golfo de Adén. A través de la ruta migratoria de Oriente Medio, desde 2014 a 2018 murieron 482 personas mientras realizaban la travesía desde países como Siria, Irán o Irak. Los migrantes de se dirigen hacia Turquía para cruzarla y llegar al sureste de Europa. La mayoría perdieron la vida en accidentes de vehículo y alcanzados por disparos. América También en el transcurso de 2014 a 2018 se sucedieron movimientos migratorios en América del Sur, Caribe y América Central, en donde, por orden de mención, se produjo un menor flujo migratorio pero un porcentaje de mortalidad mayor. Según la Organización Internacional para las Migraciones, la mayoría de los migrantes de América del Sur son procedentes de los países andinos y se dirigen a Brasil, Chile o Argentina. En otros casos, su destino es Estados Unidos, Canadá, Italia o España. La ruta que atraviesa el Caribe tiene mayor afluencia migratoria con respecto a la anterior. Missing Migrants Project estima que fueron 636 las personas que viajaron a través de ella en los últimos cuatro años, mientras que 251 murieron en el mismo período de tiempo. Algunos de los migrantes se dirigen hacia América Central mientras que otros van desde Haití a Dajabón, en República Dominicana. América Central es la ruta más concurrida comparada con las dos anteriores. En torno a unas 1.374 personas realizaron la travesía. De ellas 189 murieron, según cifras de Missing Migrants Project para los últimos cuatro años y los pasados meses de 2018. Frontera de México con Estados Unidos La ruta de la frontera de México con Estados Unidos es una de las más mortíferas en relación al flujo migratorio registrado. Desde 2014 hasta 2018, la cifra de muertes y desapariciones estimada por la Organización Internacional para las Migraciones, es de 1.619 de los 1.827 hombres, mujeres y niños que viajaron a través de ella. Entre las causas de muerte de las que se tiene constancia, la más numerosa fue por ahogamiento, al igual que en el Mediterráneo. Asia En la región de Asia las migraciones se suceden año tras año. Según Missing Migrants Project desde el 6 de enero de 2014 hasta el 16 de julio de 2018, en el Sur de Asia, Asia Central, Sudeste y Este del continente también se han producido desplazamientos migratorios. La ruta del Sudeste asiático presenta un flujo migratorio más elevado en comparación con las del resto del continente, un total de 2.900 personas fueron las que decidieron desplazarse, de las cuales murieron 705 en estos cuatro últimos años. Una de las rutas se inicia en Bangladesh, Myanmar, Sri Lanka o Bangkok, y desemboca en Yakarta o Malasia, lugar desde donde continúan la travesía marítima hasta Canadá. A través del Mar Arábigo se desarrolla otra cuyo destino es Europa, comienza en Medan o Sumatra y el primer destino es la Península Arábiga.
25-06-2018 | Fuente: abc.es
Los líderes populistas suben la tensión sobre la inmigración pese al descenso de llegadas a la UE
Los principales Estados miembro de la Unión Europea tienen ahora una única y gran obsesión: la inmigración. En este campo, como en economía e incluso política, Europa sigue un rumbo a distintas velocidades: el frente anti inmigración de la UE, liderado el último lustro por los países del Visegrado (Hungría, Polonia, la República Checa y Eslovaquia) ha sumado dos aliados esenciales, Austria y sobre todo desde la llegada de la Liga Norte a los mandos de Italia, que parten la Unión en dos. A esto se une la inestabilidad interna de Alemania, donde Angela Merkel tiene aún unos días para ver si cede o no al chantaje de su socio bávaro y ministro de Interior, Horst Seehofer. Con la llegada de Pedro Sánchez a la presidencia y su decisión de abrir el puerto de Valencia al Aquarius tras el cierre -solo a ONGs extranjeras- del ministro de interior italiano, Matteo Salvini, el Gobierno español lanzó su primer golpe de efecto para decirle a Bruselas que Madrid no es Roma y que quiere sumarse con fuerzas renovadas al eje París-Berlín. En esta línea, los jefes de Estado y de Gobierno del núcleo duro de la UE -los del Visegrado no acudieron- se reunieron este domingo en una cumbre de urgencia convocada por la Comisión Europea a la que acudieron políticos de distinto color político que han exigido los últimos meses un mejor control de las fronteras exteriores de la Unión, incluyendo hasta 10.000 policías fronterizos más. ¿Pero es tan grave la situación migratoria en cuestión de números? La política migratoria se ha vuelto cada vez más tóxica pese al descenso de llegadas por el mar Mediterráneo a Europa: el más bajo de los últimos cuatro años. Según cifras de Acnur, 42.653 personas han llegado por mar en lo que va de año, de las que el principal puerto de entrada ha sido la ruta occidental -desde Marruecos- con destino a España, con 16.354 hasta el 24 de junio , seguido de Italia con 16.179 y Grecia, con 12.824. De todos ellos, el 22% son sirios (unos 5.500), seguidos de iraquíes, con un 11% (2.800), y Túnez, con un 7% (1.910). La Organización Internacional de las Migraciones (OIM) rebaja la llegada de inmigrantes a España hasta 12.063 -y 292 muertos- en lo que va de año, por los 12.353 (45 muertos) de Grecia y los 15.610 (520 muertos) de Italia. La proyección de Acnur para el resto de 2018 no supera de los 80.000, menos de la mitad que en 2017, cuatro veces menos que en 2016, y 12 veces menos que en 2015 (cuando se superó el millón de llegadas), cuando la crisis de los refugiados rompió records con el momento álgido del califato yihadista del autodenominado Estado Islámico, los bombardeos del presidente sirio Bashar Al Assad y sus aliados y la inestable situación en toda la región. En 2015, la peor crisis de refugiados en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, que desbordó a una incapacitada y lenta Unión Europea y alentó a los populismos en Estados tan determinantes como Alemania o Francia, pero también en Hungría y Polonia, dibujó un mapa de ignominiosas líneas con las rutas de los migrantes, en su mayoría sirios, iraquíes o afganos, pero también de África Subsahariana. También le asestó a la hasta entonces indestructible canciller alemana, Angela Merkel, el peor golpe a su valoración pública, por defender primero la apertura de fronteras a los refugiados sirios y después pergeñar, junto a sus homólogos, un acuerdo con Turquía para mejorar el control en las llegadas. La imagen icónica del niño kurdo Aylan muerto en la orilla de la costa turca supuso tal impacto mediático que por unas semanas la tragedia de la inmigración llegó a todas las televisiones del mundo. No fue Salvini, sino su predecesor La implementación del acuerdo UE-Turquía rebajó significativamente las llegadas a Grecia, hasta un 97%, según datos de la Comisión Europea. La propuesta de Bruselas de ayer incluía una mayor inversión en el Magreb, especialmente en países con Marruecos y Túnez, y Líbano, para tratar de vigilar la inmigración irregular. De fondo, aunque el núcleo duro de la UE camina hacia una «solución» con centros de detención y procesamiento de los irregulares, falta todavía llegar a un consenso sobre si esta suerte de Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) se levantarán en suelo europeo o en terceros países. Cuando el foco y las barreras se levantan en un punto, la crisis se desplaza a otro, y así sucesivamente. Los diques levantan más diques y la llegada de inmigrantes sigue la lógica de los vasos comunicantes. En 2015, las dos principales rutas eran la del Mediterráneo Central por Libia, la más peligrosa y mortífera, y la de Grecia y Balcanes por Turquía, la más numerosa. De enero a julio de 2018, las llegadas a Italia han descendido un 77% con respecto al mismo período del año pasado. El descenso coincide especialmente con los últimos meses del anterior ministro del Interior, el austero y discreto Marco Minniti (del socialdemócrata Partido Democrático), quien tejió una alianza con el primer ministro libio, Fayez Al Sarraj, que se tradujo en unas inversiones por valor de 800 millones de euros en el país norafricano. La Unión Europea financia y ha ofrecido cursos de formación para la guardia costera libia, un cuerpo algo irregular sobre el que pesan denuncias de malos tratos a los migrantes. Como recuerda la revista italiana «Internazionale», el pasado 6 de noviembre, un barco alemán llamado Sea Watch, durante una de las operaciones de rescate a 30 millas de la costa libia, documentó y denunció la conducta violenta de los guardacostas libios con los migrantes recién rescatados. Durante la operación, los libios no abandonaron las balsas para el rescate, dejaron que un hombre se ahogara en el mar y obstaculizaron la intervención del barco de la ONG alemana. Meses antes, la CNN se hizo eco de varios modernos 'mercados de esclavos' en Libia, donde migrantes subsaharianos eran vendidos por unos pocos dólares. Los testimonios de los migrantes hablan también de tortura, secuestros y violaciones en el «infierno libio».
14-06-2018 | Fuente: abc.es
El pesimismo hace tiempo que se ha puesto de moda a la hora de analizar los grandes problemas internacionales. Y de todos los retos globales acumulados en la última década, quizá uno de los mayores focos para el desaliento sea la crisis de inmigración y refugiados a la que se enfrenta Europa. El dilema que nos concierne, refrescado por el caso del Aquarius y su inminente llegada a España, ha generado desde dudas razonables hasta los peores sentimientos xenófobos alentados por el nacional-populismo. Sin el afán constructivo que ha caracterizado el progreso de la Unión Europea es imposible solucionar la crisis de inmigración y refugiados desatada hace tres años, con Siria y Libia como grandes motores. En retrospectiva, los elementos que han promovido toda esta catástrofe se mantienen dolorosamente intactos: la proliferación de Estados fallidos, el avance del yihadismo dentro de su geografía variable al otro lado del Mediterráneo y múltiples e interminables guerras civiles que agotan las mejores voluntades humanitarias. Esta combinación de circunstancias geopolíticas está alimentando el contumaz éxodo irregular con destino a Europa procedente sobre todo del norte de África y Asia occidental. Casi toda la franja del Sahara se encuentra implicada, desde Mali hasta el cuerno de África, con zonas sumidas desde hace años en la anarquía como Somalia o Eritrea. A los emisores habituales de desplazados muy poco voluntarios se ha sumado el flujo procedente de Siria, un país totalmente envilecido tras más de siete años de guerra civil internacionalizada. El África subsahariana también sigue aportando cientos de miles de «sin papeles» procedente de países como Nigeria, Gambia, Sierra Leona, Sudán. Algunos incluso son palestinos procedentes de Gaza. Con puntos de partida incluso mucho más lejanos como Afganistán, Pakistán o Bangladesh, a esta lista desesperada también ha terminado por sumarse Yemen. Las últimas estadísticas de Naciones Unidas indican que el número de desplazados por la fuerza en todo el mundo ha superado los 65 millones, incluidos 22,5 millones de refugiados. Cifras que no hacen más que incrementarse mientras Europa se consume en sus divisiones.
05-02-2018 | Fuente: as.com
La Ligue 1 incrementa un 150% los derechos TV en el África subsahariana gracias a Neymar
Ingresará 33 millones de euros por temporada a partir de 2020 cuando ahora el conjunto de la venta internacional ascendía a 45 M? anuales.
05-02-2018 | Fuente: as.com
La Ligue 1 incrementa un 150% los derechos de TV en el África subsahariana por Neymar
Ingresará 33 millones de euros por temporada a partir de 2020 cuando ahora el conjunto de la venta internacional ascendía a 45 M? anuales.
30-11-2017 | Fuente: abc.es
Subasta humana a las puertas de Europa
El escándalo internacional de la venta de inmigrantes subsaharianos como esclavos en Libia ha cambiado sobre la marcha el curso de una cumbre en la que se pretendía que la migración fuera solo un punto más, a la hora de hablar de las relaciones entre Europa y África. Las impactantes imágenes difundidas por la CNN sobre una subasta de personas en Trípoli, a las puertas de la Unión Europea, han abierto los ojos a todos, a pesar de que era un secreto a voces que las mafias no tenían ningún tipo de piedad con sus víctimas. Las organizaciones humanitarias llevaban mucho tiempo denunciando las torturas y los trabajos forzados que sufrían los inmigrantes retenidos en ese país. Pero las imágenes han sobrecogido a los líderes que se han dado cita en Abiyán. En el mercado de esclavos en Libia, hombres y mujeres son vendidos por 400 euros. La situación interna del país, donde las milicias y los señores de la guerra campan a sus anchas tras la caída del régimen de Muammar al Gadafi, favorece el negocio de las mafias, que aprovechan la desesperación de los miles y miles de personas que atraviesan el país, procedentes de África subsahariana, para intentar dar el peligroso salto a Europa, y buscar una vida mejor. Su huida de la pobreza acaba, muchas veces, en su venta como esclavos. En pleno siglo XXI. Las imágenes sobre la subasta de personas llevó al Consejo de Seguridad de la ONU a convocar una reunión urgente, para reclamar medidas concretas y sanciones, que refuercen la defensa de los derechos de las personas que tratan de llegar a Europa través del Mediterráneo. Efecto «deshumanizador» El alto comisionado para los Refugiados de la ONU, Filippo Grandi, remarcó la necesidad de abordar una amplia batería de acciones políticas, de seguridad, humanitarias, de derechos humanos y de desarrollo. «Demasiado a menudo, las medidas en relación con las rutas del Mediterráneo se han centrado en cómo controlar, disuadir y excluir. Esto puede tener un efecto deshumanizador y, aún más importante, por sí solo no ayuda a los refugiados y migrantes», denunció. Desde Bruselas, la UE insistió en que su deseo es que los centros de detención de inmigrantes en Libia deben ser clausurados y sustituidos por instalaciones «abiertas» que fomenten el retorno voluntario. La posible venta como esclavos es una más de las tragedias a las que se enfrentan los inmigrantes que quieren llegar a Europa. Según la Organización Internacional para las Migraciones, más de 14.000 personas han muerto desde 2014 en el Mediterráneo, en su intento de alcanzar las costas europeas. El año 2016 fue especialmente mortífero, con más de 5.000 muertos, 14 diarios.
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