Infortelecom


Un 55% de los franceses son partidarios de restaurar la pena de muerte

15-09-2020 - Fuente: abc.es
Un 55% de los franceses son partidarios de restaurar la pena de muerte
Un 55% de los franceses son partidarios de restaurar la pena de muerte, según la Fundación Jean Jaurès y el Instituto Montaigne, los dos centros de estudios de referencia, en Francia, socialdemócrata y liberal. Esa mayoría significativa de franceses partidarios de restaurar la capital marca un récord histórico y es el dato más significativo de un estudio realizado antes de la agravación de la crisis de violencia y salvajismo, según la terminología utilizada por Gérald Darmanin, ministro del Interior de Emmanuel Macron, antiguo portavoz oficial de Nicolas Sarkozy. Según el estudio de la Fundación Jean Jaurès y el Instituto Montaigne, se trata de un crecimiento de 11 puntos, con respecto a las estimaciones del 2019, por las mismas fechas, hace un año. Según ese estudio, el 68% de los obreros, el 60% de los empleados y el 55% de los pensionistas son partidarios de la restaurar la pena de muerte, para castigar delitos y violencias de gran gravedad. Por el contrario, solo el 41% de los cuadros y el 40% de las profesiones intermedias (liberales) son partidarios de la restauración de la pena capital. La pena fe muerte fue abolida en Francia el mes de septiembre de 1981. La legislación europea impediría la restauración de la pena capital, en ningún país miembro de la UE. Pero esa evolución de la sociedad francesa coincide con una agravación del pesimismo nacional y un crecimiento de una violencia suburbana que se ha transformado en un cáncer nacional. Observador sensible de la sociedad francesa, Emmanuel Macron hizo el verano pasado varias referencias indirectas a esa evolución de la moral pública, comentando: «Protestar y pedir la dimisión del jefe del Estado está bien y corresponde a un comportamiento tradicional de crítica. Por el contrario, pedir la guillotina para un dirigente político es algo inaceptable». El presidente de la República sabía de lo que estaba hablando. En muchas manifestaciones de protesta social, antes y después del confinamiento, hace meses que aparecen imágenes del jefe del Estado conducido a una bien visible guillotina. Imágenes acompañadas de pancartas de este tipo: «El Rey a la guillotina». «Revolución». «Macron al cadalso». Más allá de la «anécdota», se trata de otra evolución de fondo: hasta hace poco, era impensable, en Francia, que los manifestantes pidieran la guillotina, la pena de muerta, contra un dirigente político.