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Trump rescata del olvido la guerra que EE.UU. no ganó pero inspiró su himno nacional

25-05-2020 - Fuente: abc.es
Trump rescata del olvido la guerra que EE.UU. no ganó pero inspiró su himno nacional
«En este lugar hace más de 200 años, los patriotas americanos mantuvieron su posición y repelieron una invasión británica en la Batalla de Baltimore durante la Guerra de 1812», recordó este lunes Donald Trump en el fuerte McHenry. Este fue el escenario, cargado de simbolismo, escogido por el presidente de Estados Unidos para pronunciar su discurso con motivo del Memorial Day , el día en que cada año el país recuerda a sus héroes caídos. Contra esa fortificación, entre el 13 y el 14 de septiembre 1814, las fuerzas británicas lanzaron desde sus buques un formidable bombardeo para tratar de doblegar la defensa estadounidense y penetrar en el puerto de la pujante Baltimore (Maryland). Pero a pesar de los parovosos cañonazos recibidos durante toda la noche, al despuntar el día se erguía todavía orgullosa sobre el vapuleado puesto una enorme bandera con quince barras rojas y blancas, y otras tantas estrellas. Ese era el número de estados que entonces formaban parte de Estados Unidos tras la incorporación de Vermont y Kentucky a las trece excolonias británicas originales. La escena era contemplada con emoción desde el lado británico por un abogado estadounidense y poeta aficionado llamado Francis Scott Key, que había ido a negociar la liberación de un prisionero. La imagen de aquella enseña ondeando al viento le cautivó. Tan honda impresión le dejó que dedicó al episodio un poema que en español dice así en sus primeros versos: «Oh, di tú, ¿puedes ver con la primera luz del alba / lo que con tanto orgullo saludamos en el último destello del crepúsculo, / cuyas amplias franjas y brillantes estrellas, a través de peligrosa lucha, / observamos sobre las murallas ondear gallardamente?» Al poema, inicialmente titulado «La defensa del fuerte McHenry», se le acopló la música de una popular canción que circulaba por las tabernas y así surgió « The Star Spangled Banner ». Es decir, el actual himno nacional de EE.UU. La bandera original que conmovió al autor de la letra es hoy una de las grandes joyas del Museo Nacional de Historia Americana de la Institución Smithsonian, en Washington. «Hicieron frente a la invasión y resistieron lo que tuvieron que sufrir, el hecho es que resistieron como nadie podía haber resistido antes», ensalzó Trump a los estadounidenses de entonces en su discurso, más de dos siglos después, en el fuerte McHenry. La defensa heroica de Baltimore hizo que los británicos desistieran de su ofensiva y contribuyó a que, poco después, la Guerra de 1812 llegara a su fin. La «Segunda Guerra de la Independencia» Sin embargo, aquel conflicto entre EE.UU. y Gran Bretaña de la segunda década del siglo XIX ha quedado prácticamente olvidada en la conciencia colectiva estadounidense. A pesar de que se prolongó durante cerca de tres años, de que en él murieron decenas de miles de personas y de que la letra del himno nacional se inspiró en una de sus batallas, ha sido relegada a un oscuro rincón de la historia, sin el protagonismo ni la épica que se concede, por ejemplo, a la Guerra de la Independencia, la Guerra Civil o la Segunda Guerra Mundial. Para EE.UU. fue «en realidad un fracaso, y quizás por eso requiere hoy tan escasa atención», escribe Donald R. Hickey en «La Guerra de 1812. Un conflicto olvidado», una obra clave para entender la primera contienda internacional de Estados Unidos tras obtener su independencia y que libró, precisamente, contra su antigua metrópoli. De hecho, a menudo se la denomina «la Segunda Guerra de Independencia». A comienzos del siglo XIX, la tensión entre los dos países había ido in crescendo por una amplia variedad de agravios mutuos. Londres se quejaba de que EE.UU. comerciaba con la Francia de su enemigo Napoleón, mientras que los estadounidenses denunciaban el continuo abordaje a sus barcos y la incorporación por la fuerza de los marineros a la Royal Navy, así como del apoyo británico desde Canadá a los nativos que luchaban para impedir que el joven país norteamericano se expandiera hacia el oeste a costa de sus tierras. El entonces presidente de EE.UU., James Madison, acabó firmando la declaración de guerra a Gran Bretaña el 18 de junio de 1812. A lo largo del conflicto, los estadounidenses trataron sin éxito de invadir Canadá en diversos frentes y soportaron el bloqueo de sus puertos y las devastadoras incursiones enemigas en las costas de la bahía de Chesapeake. En su golpe más audaz e impactante, los británicos llegaron a hacerse con la capital, Washington, donde prendieron fuego al Capitolio y a lo que se conocería tiempo después como la Casa Blanca. Tras la Batalla de Baltimore y la defensa norteamericana en el fuerte McHenry, ambos países acercaron posturas para acabar con una guerra que a ninguno de los dos interesaba continuar. El 24 de diciembre de 1814 los respectivos delegados sellaron el final de la guerra con la firma del Tratado de Ghent, ciudad de la actual Bélgica. No obstante, el conflicto tuvo un epílogo en Nueva Orleáns, donde el futuro presidente estadounidense Andrew Jackson derrotó a los británicos ya entrado el año 1815, si bien su victoria no alteraría ya el resultado final de la guerra. Ninguna de las partes lograba los objetivos por los que se habían enfrentado y se puede considerar que acabó en empate. Estados Unidos conservaba su territorio intacto, pero no había podido expulsar a los británicos de Canadá. No había ganado, aunque al menos tampoco había perdido.