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Trump fía su reelección al «ley y orden» y refuerza su despliegue contra el crimen

24-07-2020 - Fuente: abc.es
Trump fía su reelección al «ley y orden» y refuerza su despliegue contra el crimen
Las protestas multitudinarias en las grandes ciudades de EE.UU. tras la muerte de George Floyd en Mineápolis a finales de mayo fueron una reacción histórica contra los abusos policiales contra la minoría negra, con el telón de fondo del racismo estructural que pervive en el país. Semanas de manifestaciones y discusiones sobre racismo y desigualdad de oportunidades se destilaron en un llamamiento específico y radical: «Abolir la policía», «Recortar la policía». Son los gritos que aún perviven en las manifestaciones sembradas de violencia de Portland o en concentraciones más limitadas en otras ciudades, como Nueva York. El llamamiento contra la policía es, también, un caramelo político para Donald Trump. A tres meses y medio de las elecciones, hundido en las encuestas frente a Joe Biden y en medio de un fuerte repunte de la pandemia de Covid-19, ha llegado el momento de saborearlo. El presidente ha doblado la apuesta a su mensaje de «ley y orden», que utilizó con frecuencia en el punto álgido de las protestas y que sabe que funciona con su electorado. No solo con sus bases, sino también con votantes moderados, de entornos suburbanos, en estados clave para las elecciones, a quienes asusta la propuesta de reducir la financiación de la policía, y mucho más su desmantelamiento. Tras días de enfrentamientos en Portland entre manifestantes y agentes federales desplegados en la ciudad de Oregón por la Administración Trump ?con acusaciones de detenciones ilegales incluidas?, el presidente de EE.UU. anunció este miércoles que hará lo mismo en otros lugares. Trump lo justificó como una respuesta a la ola de crimen violento que han sufrido algunas ciudades en los últimos meses, en medio de las protestas contra la policía y la aceptación por parte de algunas autoridades locales de establecer recortes a los cuerpos de seguridad. «Hoy anuncio un aumento de las fuerzas de seguridad federales en comunidades estadounidenses plagadas de crimen violento», dijo desde la Casa Blanca. «El derramamiento de sangre debe acabar», añadió. En ciudades como Nueva York, Chicago, Los Ángeles, Atlanta, Houston o Filadelfia ha aumentado con fuerza la criminalidad violenta con respecto al año pasado. Trump había amagado en los últimos días con la posibilidad de enviar agentes federales en todo el país, lo que desde la izquierda se interpretó como una deriva autoritaria tras los disturbios en Portland. En realidad, la propuesta es más modesta. La detalló el fiscal general, William Barr, que compareció junto a Trump para explicar que será una expansión de la Operación Legend, que arrancó este mes en Kansas City (Misuri) con un aumento de los agentes del FBI, los US Marshalls ?el cuerpo de seguridad del sistema judicial? o la DEA (la policía antidroga). Más ruido que nueces El despliegue fue de 200 agentes. Ahora se expandirá a Chicago (Illinois), con ese mismo número de agentes y Albuquerque (Nuevo México), con 35. Barr especificó que esas fuerzas del orden no tienen que ver con el despliegue en Portland, que se hizo para proteger propiedad federal de los manifestantes. La modestia de las medidas no impidió que Trump las usara para colocar su mensaje político. «En las últimas semanas, ha habido un movimiento radical para recortar, desmantelar y disolver nuestros departamentos de policía. Políticos extremos se han unido a esta cruzada antipolicial y denigran sin descanso a nuestros héroes de los cuerpos de seguridad», dijo el presidente. «Desde cualquier punto de vista, los esfuerzos para acabar con la policía en esas comunidades ha dado lugar a una sorprendente explosión de tiroteos, muertes, asesinatos y horribles crímenes violentos». Barr se sumó a esta visión: «El aumento de crímenes es un resultado directo de los ataques a las fuerzas de policía y su debilitamiento». Trump tiene el interés político de dibujar las protestas contra la policía desde el punto de vista más extremo ?en ello tiene la colaboración de las voces que más se oyen en las manifestaciones?, ya que las encuestas muestran que la mayoría de estadounidenses no está a favor de las propuestas más radicales. Según un sondeo de Gallup, un 58% están a favor de «grandes cambios» en los cuerpos de policía. Entre ellos, el 60% de los votantes independientes, que serán decisivos en noviembre. Pero solo el 15% apoya abolir la policía y solo el 47% está a favor de reducir su financiación (entre los republicanos, el 5%). El principal sindicato de policía, la Orden Fraternal de Policía, se sumó a la postura de Trump. «Nuestras mujeres y hombres uniformados en esas jurisdicciones están desmoralizados por la retórica antipolicial y están exhaustos por turnos largos en respuesta a la pandemia», aseguró su presidente, Patrick Yoes. «Necesitan de forma desesperada la ayuda del presidente», dijo. La alcaldesa de Chicago, la demócrata Lori Lightfoot, calificó la medida de Trump de «truco político» y de intento de «desviar la atención por su errónea gestión con el Covid-19». Su homólogo en Albuquerque, el también demócrata Tim Keller, aseguró que da la bienvenida a cuerpos de policía que ayuden a combatir el crimen, pero que la Operación Legend «no es una lucha real contra el delito; es poner la política en el camino del trabajo policial». Mientras, durante la noche siguieron las protestas violentas en Portland, donde se lanzaron cócteles molotov contra juzgados y hubo incendios. Los agentes respondieron con gas lacrimógeno, que afectó al alcalde, el demócrata Ted Wheeler, que acudió a las protestas para exigir al Gobierno que «acabe con la ocupación de esta ciudad».