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Trump anula otra orden de Obama y militariza la policía

01-01-1970 - Fuente: abc.es
Trump anula otra orden de Obama y militariza la policía
Donald Trump suma y sigue en su promesa de desmontar el legado de su antecesor, Barack Obama, concentrado en órdenes ejecutivas y normas que van cayendo una a una. En su afán por combatir la delincuencia en las calles con mayor dureza y eficacia, como prometió durante la campaña electoral, el actual presidente se ha propuesto esta vez que la policía recupere la capacidad de emplear material militar en su lucha antidisturbios. Según la orden suscrita ayer por Trump, de la que informó el Fiscal General, Jeff Sessions, durante el encuentro anual de la Orden Fraternal de la Policía, su mayor sindicato, los agentes locales volverán a combatir el crimen en las calles de las principales urbes estadounidenses con vehículos blindados y armas de largo alcance, si la situación lo requiere. Es una de las formas con las que el presidente se dispone a reducir la altísima delincuencia en ciudades como Chicago, una de sus fijaciones, avanzando en su anunciada reforma de la política de seguridad. La orden ejecutiva prevé que la Administración retome el programa para reciclar material sobrante del Ministerio de Defensa, que, como ocurría hasta su prohibición, volverá a ser la encargada de armar a los departamentos de policía. Demanda política y social La decisión de Trump responde a la demanda de algunos de los cuerpos y agencias, así como de grupos políticos y sociales favorables al reforzamiento de la seguridad en las calles. Para todos ellos, la capacidad de los agentes es demasiado limitada en el caso de graves disturbios dentro de las ciudades. El antecedente que a su juicio demostró la necesidad de este material tuvo lugar en diciembre de 2015, cuando un matrimonio yihadista asesinó a tiros a catorce personas en un centro médico en San Bernardino (California). Entonces, la utilización de un vehículo blindado resultó determinante para reducir a los atacantes. Pero el uso de material pesado por parte de las policías locales no va a estar exento de polémica. Para representantes de organizaciones de derechos civiles, la decisión es «peligrosa» e «irresponsable». Su opinión coincide con la que expresó el presidente Obama en 2014, semanas después de que el joven negro Michael Brown muriera por disparos de un agente en Ferguson (Misuri), en medio de graves disturbios raciales. Entonces, tras días de fuertes choques entre manifestantes y policías fuertemente armados con material pesado, Obama anunció la desmilitarización de los cuerpos locales con estas palabras: «Hemos visto cómo la equipación militar puede dar la sensación a la gente de que los agentes son fuerzas de ocupación, y no un cuerpo que forma parte de la comunidad, a la que protege y sirve». Tres años después, de la mano de Donald Trump, un presidente que ha hecho del reforzamiento de la seguridad en las calles uno de sus grandes objetivos, los policías locales podrán hacer uso también de lanzadores de granadas, escudos y chalecos antibalas. Ayer, ante los centenares de policías que se dieron cita en Nashville (Tennessee), el Fiscal General desveló las líneas maestras de la orden ejecutiva que, a su juicio, permitirá combatir la delincuencia en las calles con una mayor efectividad. El acuerdo para que las policías locales compartan material militar con el departamento de Defensa, el llamado Programa 1.033, recibió la aprobación del Congreso hace treinta años, como una parte de la Ley de Autorización de la Defensa Nacional, en un contexto de combate contra la delincuencia relacionada con la droga. Aunque no fue hasta 1997 cuando empezó a extenderse, con la inclusión de la lucha antiterrorista. Se calcula que el Gobierno Federal ha transferido ya a las administraciones locales más de cinco mil millones de dólares en material militar.