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Putin y Rohani lanzan la ofensiva pese a la oposición turca

08-09-2018 - Fuente: abc.es
Putin y Rohani lanzan la ofensiva pese a la oposición turca
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, lleva días alertando sobre la catástrofe que puede llegar a suponer para los civiles entrar a saco en la región de Idlib, el último bastión yihadista que queda en Siria, pero el viernes en Teherán firmó la declaración final de la cumbre tripartita con sus homólogos ruso e iraní, Vladímir Putin y Hassan Rohaní. Estos dos últimos son partidarios de actuar sin contemplaciones e intensificar la ofensiva ya en curso contra esa provincia del noroeste de Siria que tiene frontera con Turquía. Aviones rusos y sirios bombardearon este viernes de nuevo el sur de la Idlib mientras Putin decía en la rueda de prensa conjunta que la única salida «inteligente y de sentido común» que les queda a los «terroristas» es deponer las armas. El presidente ruso denunció el uso de civiles como «escudos humanos» para impedir ser expulsados de la zona. Putin también reiteró la supuesta intención de los yihadistas de emplear armas químicas para que la culpa recaiga sobre el régimen de Bashar al Assad. Cumbre tripartita Rohaní, el anfitrión de la reunión, dijo por su parte que la ofensiva en Idlib «es parte inevitable de la misión para restaurar la paz y estabilidad en Siria». Tanto Irán como Rusia defienden que el régimen sirio tiene derecho a recuperar el control sobre todo su territorio y para ello hay que acabar con el último foco de resistencia que es Idlib. El presidente iraní también abogó por que EE. UU. abandone Siria. «No debemos aspirar a que el Gobierno de Estados Unidos juegue un papel positivo y constructivo en este sentido con su presencia ilegal en Siria y sus acciones de agresión y ocupación, así como su apoyo al régimen de apartheid sionista», afirmó Rohaní refiriéndose a Israel. Según el documento final del encuentro, los tres presidentes se han comprometido a «seguir cooperando hasta la completa erradicación de los grupos terroristas de Siria», entendiendo por tales el Daesh y el Frente al Nusra, la antigua filial local de Al Qaida. También acordaron una vez más impulsar un proceso político en Siria, crear condiciones para que los refugiados puedan regresar a sus hogares, evitar la partición del país y celebrar la próxima cumbre tripartita en Moscú. Será la cuarta tras la del viernes en Teherán y las dos anteriores en Sochi y Ankara. Pero no se alcanzó un acuerdo sobre un alto el fuego en Idlib. Erdogan fue el único que defendió tal posibilidad apelando a «evitar una tragedia humanitaria», que provocaría un incesante flujo de refugiados hacia Turquía. A juicio del líder turco, de haberse incluido en la declaración un alto el fuego en Idlib «se habría dado el paso más importante en esta cumbre que es dar una sensación de paz». Temor a una nueva crisis de refugiados Erdogan advirtió que los bombardeos en Idlib «atemorizan a los civiles y no queremos una nueva ola de refugiados». Según sus palabras, «cualquier paso erróneo que demos puede tener consecuencias negativas para la población civil (..) llamamos a evitar un baño de sangre». Según los cálculos del Gobierno turco, a su país podrían llegar unos dos millones de refugiados desde Idlib. La idea de Turquía consiste en evacuar a los yihadistas de la zona mediante un salvoconducto a cambio de que entreguen las armas. La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, dijo el viernes que Moscú y Ankara tratan de encontrar una fórmula que minimice al máximo el número de víctimas entre los civiles durante la operación para limpiar Idlib de terroristas. «Militares rusos y turcos discuten en detalle el procedimiento para conseguir el menor perjuicio posible para la población civil durante la aniquilación de la presencia terrorista», aseguró Zajárova. Ella misma dijo el jueves durante un seminario organizado por la ONU sobre Oriente Próximo que «hemos matado, matamos y mataremos a los terroristas. No lo olviden. No importa si es Alepo, Idlib u otro lugar de Siria. Debemos restaurar la paz en el país árabe». A su juicio, «si hace dos años Rusia no hubiera tomado la decisión que al final tomó, ahora allí no habría nadie a quien defender (..) porque solo estaría el Daesh» con la perspectiva de extenderse también a los países vecinos. «No puede haber paz habiendo terroristas de por medio. A los seguidores de Al Qaida atrincherados en Idlib no se les puede dar la posibilidad de sentirse seguros y exportar el terrorismo a la región y al resto del mundo", recalcó Zajárova. A Idlib fueron enviados decenas de miles de insurgentes y civiles evacuados de otras zonas de Siria reconquistadas por el Ejército de Assad. Actualmente hay allí cerca de tres millones de personas entre civiles, rebeldes moderados y extremistas islámicos. Idlib es ahora la única «zona de desescalada» que queda de las cuatro establecidas en las reuniones celebradas en Astaná (Kazajstán). Ante la inminencia de la operación para liberar el enclave, cientos de civiles empezaron a huir ya esta semana hacia el norte, hacia Turquía. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, mientras tenía lugar la cumbre de Teherán, fuerzas del régimen bombardearon el viernes varias localidades en Idlib causando muertos y heridos. Además, según la ONG, se produjeron once incursiones aéreas de aviones rusos y sirios contra la poblaciones de Al Habit, Jan Shijún y Tel Aas, todas ellas en la parte sur de Idlib. Preocupación en Europa Ocho países europeos, Alemania, Bélgica, Francia, Holanda, Italia Polonia, Reino Unido y Polonia, hicieron pública una declaración a través de la ONU el jueves pidiendo a Moscú y Teherán un cese el fuego en Idlib ante la «profunda preocupación» general por la escalada militar en la región. Una ofensiva «podría conducir a un nuevo desplazamiento masivo de la población, incluidas las personas ya desplazadas a causa de las operaciones militares y de los brutales asedios del régimen», reza el documento. Estados Unidos también ha exigido el cese de los ataques y lo hizo este viernes. «El régimen de Assad tiene que parar su ofensiva. Rusia e Irán, como países con influencia sobre el régimen, tienen que detener esta catástrofe. Está en su mano hacerlo», instó en el Consejo de Seguridad de la ONU la embajadora ante este órgano mundial, Nikki Haley. A su juicio, «cuando Rusia y el régimen sirio dicen que quieren luchar contra el terrorismo, realmente quieren decir que quieren bombardear escuelas, hospitales y casas. Quieren castigar a los civiles que tuvieron el valor de levantarse contra Assad». Reacción de Estados Unidos El pasado lunes, el presidente norteamericano, Donald Trump, llamó en su cuenta de Twitter a «no atacar temerariamente la provincia de Idlib», ya que, según su opinión «podría cometerse una error humanitario grave (..) miles de personas podrían morir». «¡No permitáis que eso suceda!», insistió. Este mensaje causó malestar en el Kremlin, su portavoz, Dmitri Peskov, declaró que Trump «lanza propuestas sin tener en cuenta el negativo y peligroso potencial que encierra ese nido de terroristas» que es Idlib. Según Peskov, mientras no se resuelva la situación en Idlib acabando con los extremistas «todos los intentos de revertir la situación hacia una salida diplomática quedarán minados».