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Nueva Caledonia dice no a la independencia y seguirá siendo francesa

04-11-2018 - Fuente: abc.es
Nueva Caledonia dice no a la independencia y seguirá siendo francesa
La colectividad territorial de Nueva Caledonia (269.000 habitantes) ha rechazado su ruptura con Francia, en un referéndum previsto desde 1998: el 56,4 % de los sufragios (78.361 votos) dijeron «no» a la independencia, apoyada por 60.573 votantes (43,6 % de los sufragios). Tras conocerse el resultado oficial, definitivo, la tarde del domingo, día 4, Emmanuel Macron pronunció un breve discurso dirigido a toda la nación, subrayando su «inmenso orgullo» ante un voto y decisión histórica que debiera zanjar un problema que tuvo dimensiones trágicas durante los años 80 y 90 del siglo pasado, cuando el radicalismo independentista, minoritario, siempre, terminó en varios baños de sangre. Demografía, historia, economía, sociedad y cultural sugerían desde hace años un rechazo significativo de cualquier veleidad independentista del archipiélago y antiguo departamento / territorio de ultramar. La fragmentación geográfica del archipiélago complica mucho la gestión de la colectividad territorial de Nueva Caledonia, que vive esencialmente de las subvenciones del Estado francés. Existen grandes diferencias de todo tipo en las distintas islas del archipiélago, comenzó por la distribución de la riqueza. La fragmentación demográfica confirma un multiculturalismo que tiene muy diversos rostros. El 39 % de la población son canacos (etnia original del archipiélago, antes de la colonización), el 27 % son europeos, mayoritariamente franceses; y un 33/34 % son de origen muy diverso, asiáticos, en su mayoría. Tal diversidad de una población de 269.000 habitantes complica mucho cualquier tentación secesionista, inexistente una conciencia ?nacional? clara. La fragmentación cultural complica, así mismo, cualquier tentación secesionista. En Nueva Caledonia, el francés es la lengua oficial y mayoritaria. Pero también se hablan en distinta medida otra veintena de lenguas, de una influencia cultural real pero muy minoritaria. El canaco quizá sea la segunda lengua importante, pero existen varias modalidades de canaco, que intenta armonizar una Academia de las lenguas canacas. La fragilidad económica complica muy mucho cualquier tentación de «soberanía». La explotación del nickel y el turismo son las primeras fuentes de riqueza del archipiélago, cuyos servicios públicos están subvencionados masivamente por el Estado francés. Nueva Caledonia tiene un 11 % de las reservas mundiales de nickel. Pero su explotación necesita de unos recursos de cierta envergadura. El 30 % de los recursos de la administración local están financiados por los contribuyentes franceses. Tras la gran crisis de los años 80 del siglo pasado, con varios baños de sangre, muy dramáticos, la colectividad territorial de Nueva Caledonia tiene desde 1998/1999 ciertos poderes locales, muy limitados, con un poder legislativo muy dependiente de los presupuestos del Estado francés. Los acuerdos de Númea (capital de Nueva Caledonia) de 1998, tenían previsto celebrar un primer referéndum para decidir, veinte años más tarde, el futuro institucional del archipiélago. Ese es el referéndum celebrado el domingo 4 de noviembre, con un rechazo claro y muy mayoritario de la secesión. Votando «no» a la independencia, los habitantes del archipiélago francés, autóctonos y europeos, confirman definitivamente su decisión de ser franceses, con un estatuto autonómico particular, que pudiera matizarse, en materia de recursos e infraestructuras locales, regionales.