Infortelecom


La calle peronista se rinde ante Alberto y Cristina

11-12-2019 - Fuente: abc.es
La calle peronista se rinde ante Alberto y Cristina
Ni Eva ni Juan Domingo Perón, los protagonistas de la nueva cartelería peronista tiene nuevos mitos: Cristina y Alberto Fernández y aunque el segundo sea el presidente, la primera es la que despierta pasiones en la calle. Daniel no cumple más los 53 años. Se coloca a la sombra de un árbol y cuando recupera fuelle vuelva a caminar alrededor de la plaza del Congreso. Vende los banderines con el rostro de la pareja que vuelve al poder. «Soy trabajador, ¿a quién iba a votar?», observa. Peronista de «toda la vida» se declara comerciante. Eso explica que deje la ideología en casa y esté presente, «en todos los eventos. Si son de Macri, también. Lo importante es vender». Por 100 pesos (menos de 2 euros) te coloca diferentes modelos de pañuelitos y banderas con los que, ahora, tienen el poder. «Acá ?añade- lo que necesitamos es laburar. La raíz de todo es el trabajo», sentencia. Silvia, de 59 años, es docente jubilada. Resiste los 35 grados pegada a la valla de la calle por la que pasa en automóvil Alberto Fernández y el resto de los asistentes a la ceremonia de investidura. «Les voté porque creo en ellos. Llevo esperando cuatro años», asegura. «El Gobierno de Macri fue un desastre -continúa-. Desatendió a los más necesitados y a los docentes nos maltrató». Los docentes fueron siempre leales a la viuda de Néstor Kirchner y los más combativos, desde el primer día, contra la gestión de Mauricio Macri y la de aquellos gobernadores que respondía a la coalición Cambiemos con la que el hoy expresidente llegó a la Casa Rosada. Lautaro es uno de los tres amigos de La Cámpora, la organización de Máximo Kirchner, que viene desde Córdoba, segunda provincia más importante de Argentina por detrás de Buenos Aires. «Hay que cerrar la grieta. Es tan importante como resolver la economía», observa. La grieta, es lo que quiere resolver Alberto Fernández, y significa el enfrentamiento de la mitad de Argentina contra la otra mitad por el apellido Kirchner primero y Macri después. «Hay familias que se han roto, hermanos que no se hablan», describe. La polarización se arrastra desde el 2003 año en el que Néstor Kirchner inauguró un Gobierno al que le siguieron otros dos de su actual viuda, la misma que mirará con desprecio y le retirará la vista al expresidente Macri, en el Congreso, durante el traspaso de mando. No muy lejos de una plaza embanderada, con globos como zepelines, con los rostros impresos de la nueva pareja de la Casa Rosada, la pobreza descansa. Sobre dos colchones, en un recodo de la acera de la emblemática Avenida Corrientes, los descamisados, como se refería Perón a sus «grasitas», a los pobres, ven pasar a los grupos de piqueteros, a los jóvenes militantes con camisetas impresas con las siluetas de los ídolos «nacionales y populares». En la misma manzana se hacen espacio tres grupos. La pareja con tres niños, adormecidos o anestesiados por el calor, despierta de su sopor al descubrir la cámara de fotos. «Denuncia, denuncia. No puede hacer fotos a menores, hay que respetar a los menores», vocifera al tiempo que intenta alcanzar a la cronista. El agente de la Policía que hace guardia en la esquina se convierte en el perfecto escudo antipersonas. Borrar la fotografía frena el ímpetu pero no calma los ánimos. «Sí, hizo algo bueno fue para los ricos, para los empresarios no para la gente trabajadora. Nos quitó trabajo, vivienda.. Nos quitó absolutamente todo», protesta Jessica, chubutense de 35 años. Advertida del enorme presupuesto (más del 70 por ciento en gasto social) y de que los planes (subvenciones) de Macri duplicaron con creces los del Gobierno de Cristina Kirchner, la respuesta es la misma: «Nestor y Cristina hicieron más».