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Kang Chol-hwan: «Corea del Norte usa los Juegos Olímpicos para aliviar las sanciones»

12-02-2018 - Fuente: abc.es
Kang Chol-hwan: «Corea del Norte usa los Juegos Olímpicos para aliviar las sanciones»
En su libro «Los acuarios de Pyongyang», Kang Chol-hwan narra con espeluznante crudeza los diez años que, de niño a adolescente, estuvo preso con su familia en el gulag norcoreano porque su abuelo fue acusado de traición. Publicado varios años después de huir a Corea del Sur en 1992, su relato es tan demoledor que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, lo llamó a la Casa Blanca en 2005 para denunciar internacionalmente las atrocidades cometidas por el régimen estalinista de Pyongyang. Profundo conocedor de la situación en Corea del Norte, donde aún sigue viviendo su familia, escribe análisis políticos para los periódicos del Sur y dirige una ONG, North Korea Strategy Center (NKSC), que ayuda a los desertores como él y envía de forma clandestina información al país más aislado del mundo. En su oficina, en el centro de Seúl, recibe a ABC en plena distensión entre las dos Coreas por los Juegos Olímpicos de Invierno en PyeongChang. ¿Confía usted en este deshielo propuesto por Kim Jong-un, que ha invitado al presidente del Sur, Moon Jae-in, a una cumbre para reabrir el diálogo? Hay una gran posibilidad de retomar las conversaciones y de que se celebre una cumbre en Pyongyang, ya que Kim Jong-un busca reconocimiento internacional y ese encuentro le reforzaría. También aliviaría las sanciones de la ONU contra su programa nuclear porque la distensión con Corea del Sur le reportará ayuda económica. Aprovechando que la izquierda gobierna en el Sur, Kim apuesta ahora por el diálogo para conseguir dinero porque las sanciones están afectando al régimen. Lo mismo le ocurrió a su padre, Kim Jong-il, y el entonces presidente del Sur, Kim Dae-jung, acudió en su ayuda (ambos celebraron la primera cumbre de mandatarios coreanos en 2000). Pero Corea del Norte ha mentido antes a la comunidad internacional y ha perdido su credibilidad. Aunque el presidente Moon quiera ayudar a Kim Jong-un, no le será fácil porque, además, le está dando falsas expectativas a la comunidad internacional con este deshielo. Entonces, ¿no cree que estos Juegos Olímpicos sirvan para reconciliar a las dos Coreas? La situación va bien ahora con los Juegos, Pero, cuando acaben, los problemas volverán a la Península Coreana porque seguirá la presión sobre Kim Jong-un para que renuncie a su programa de armas nucleares, a lo que él se niega. Con este deshielo, Corea del Norte quiere usar los Juegos en su beneficio, intentando ganar tiempo para aminorar las sanciones y utilizando al Sur para ser aceptada como una potencia nuclear. Pero hay pocas posibilidades de que eso ocurra porque es un país peligroso y podría desatar un caos en Asia Oriental, donde se perdería el equilibrio político. ¿Por qué ha enviado Kim Jong-un a su hermana para iniciar este deshielo? Kim Jong-un ha recibido una educación occidental y tiene en mayor consideración que su padre y su abuelo el papel de la mujer, como se ve en las apariciones públicas de su esposa y su hermana. Por ese motivo, Kim Yo-jong ha venido al Sur para proponer una cumbre al presidente Moon Jae-in y a pedir nuevas relaciones con Estados Unidos. Pero Trump no parece estar de acuerdo porque su responsabilidad es proteger a su pueblo de la amenaza nuclear norcoreana. Afortunadamente, y mientras duren las negociaciones con Corea del Sur, las tensiones militares serán poco probables porque Pyongyang quiere aliviar las sanciones, que están funcionando bien. ¿Cómo ha influido el papel de China en este sentido? Pekín ha cortado su apoyo vital a Corea del Norte y sus fondos están bloqueados, por lo que Kim Jong-un tiene menos dinero para mantener su régimen. Pero la comunidad internacional debería presionar más a China para que no devuelva a los desertores que huyen de allí y permita que entre más información en Corea del Norte desde su frontera, aunque esto es muy difícil porque el régimen de Pekín también impone el control y la censura en su propio país. De todas maneras, el principal problema es que EE.UU. y Corea del Sur tienen métodos distintos para resolver la situación. ¿Es mejor dialogar o seguir presionando con las sanciones? No es tan simple. Hay que distinguir al régimen del pueblo para que este no sufra y conozca más niveles de libertad. Por ejemplo, las sanciones han prohibido la salida de emigrantes para trabajar en el extranjero, pero ese era un modo de experimentar más libertad por lo que veían en otros países. ¿Qué política con Corea del Norte prefiere: la del presidente Moon o la del anterior Gobierno conservador? A pesar de su desgraciado escándalo de corrupción, la Administración Park trató bien la cuestión de Corea del Norte porque lo tenía claro. Pero Moon no lo está haciendo bien porque no tiene una idea clara y va contra las sanciones de la ONU. La izquierda ya probó antes el fracaso de la «sunshine policy» (política de acercamiento), pero quiere ayudar económicamente al Norte y Kim Jong-un se está beneficiando de ello. ¿Cómo es la situación actual en Corea del Norte? Hay muchos desertores, ejecuciones y purgas, lo que demuestra que Kim Jong-un tiene miedo. A diferencia de su padre y su abuelo, él toma las decisiones de forma personal sin escuchar a sus asesores y estrategas, por lo que ha cometido grandes fallos en su política. Cuando su tío Jang Song-thaek le recomendó que no acelerara su programa nuclear para no contrariar a China, donde el presidente Xi Jinping acababa de tomar el poder, no le hizo caso y acabó matándolo. Aunque su padre, Kim Jong-il, eliminó a mucha gente, nunca mató a su propia familia, como él ha hecho con su tío y su propio hermano. Como la economía sufre problemas por las sanciones, Kim Jong-un necesita la ayuda del Sur, ya que la gente piensa que el líder no es tan bueno como dice la propaganda y puede haber una revolución o un golpe de Estado. ¿Y una guerra? Hay un 50 por ciento de posibilidades de que estalle una guerra porque EE.UU. se ha preparado para todas las opciones, ya sea instigando una revolución o con una intervención militar. Si fracasan las conversaciones con el Sur, puede haber una guerra.