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Francia anuncia la muerte del líder de Al Qaeda en el Magreb Islámico

06-06-2020 - Fuente: abc.es
Francia anuncia la muerte del líder de Al Qaeda en el Magreb Islámico
La muerte de Abdelmalek Droukdal, jefe de Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI), en Malí, marca un jalón importante en la Guerra del Sahel, pero hace más visible la propagación indefinida de un conflicto que enfrenta a cinco Estados: Mali, Níger, Mauritaria, Burkina Faso y Chad, apoyados por Francia y sus aliados, con una nebulosa cambiante de grupúsculos salafistas, practicando una «guerra santa» subversiva y mafiosa. Florence Parly, ministra francesa de la Defensa, se ocupó personalmente de la comunicación política de la muerte de Droukdal, ejecutado a tiros, en Malí, por un comando del ejército de tierra y varios helicópteros del arma aérea, que habría contado con información sensible compartida por los satélites militares franceses y norteamericanos. A juicio de Parly, la muerte de Droukdal es «un gran éxito» en la «lucha conjunta de Francia, sus aliados europeos y africanos por la paz y la estabilidad en la región». También explicó que el 19 de mayo tropas francesas habían capturado a Mohamed el Mrabat, veterano yihadista y uno de los responsables del Daesh en el Gran Sahara (EIGS), «la otra gran amenaza terrorista» en la zona. Droukdal pertenecía a una generación de yihadistas que comienzan a «jubilarse», muertos, asesinados, o sustituidos por nuevos líderes emergentes. Se trata de líderes mauritanos y argelinos curtidos en una guerra civil que se transformó en guerra santa islámica, en el desierto del Sahel durante los últimos veinte años. Droukdal se «educó» en los sucesivos grupúsculos salafistas partidarios de la guerra santa revolucionaria, que terminaría integrándose en la franquicia de Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI). Durante la última década han aparecido otros grupúsculos salafistas, terroristas, yihadistas, en las fronteras de Mali, Burkina Faso y Níger, el «triángulo» más ensangrentado de la Guerra del Sahel, donde se cruzan bandas armadas de toda el África occidental. Siendo, siempre, la franquicia mayoritaria y más «influyente» en el Sahel, AQMI había perdido su liderazgo absoluto, y continúa en guerra con el Daesh en el Gran Sahara (EIGS), el segundo y más temible grupúsculo yihadista en África occidental. Presencia de Francia Eliminando físicamente a Abdelmalek Droukdal, Francia acelera un cambio generacional. Están desapareciendo los veteranos del yihadismo argelino y mauritano, con quienes intentaban negociar todos los gobiernos de África occidental, apoyados por Francia.Muerto Droukdal, AQMI sufre la pérdida de un líder histórico. Esa batalla perdida por la organización yijadista deja en suspenso la evolución de la crisis de fondo. La seguridad territorial y económica de Mali, Burkina Faso y Níger estaría amenazada gravemente sin la presencia militar de Francia en la región, donde tiene importantes intereses en minas de uranio, de rentabilidad comercial discutible pero de evidente importancia estratégica. Esos Estados habían intentado alguna forma de «negociación» con AQMI. Ahora, se abre un periodo de transición que el coronel Frédéric Barbry, portavoz del ejército francés, resume de este modo: «Hemos obtenido un gran triunfo contra AQMI, pero nuestro enemigo principal es hoy el Daesh en el Gran Sahara (EIGS), menos proclive a ninguna negociación. La eliminación de Droukdal es solo una parte, un capítulo, de una situación que tiene otros frentes, militares y diplomáticos. Podemos y debemos estar satisfechos de la operación contra Al Qaida en el Magreb Islámico, pero debemos relanzar la ?presión? contra el Daesh en el Gran Sahara».