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Estados Unidos, un país más dividido que nunca

07-11-2018 - Fuente: abc.es
Estados Unidos, un país más dividido que nunca
Tras las elecciones parciales de ayer en EE.UU., no sólo el Capitolio ha quedado dividido, también el país. Ambas costas y la frontera con México están en manos de demócratas. En medio, un corazón rural, industrial y religioso que a pesar de todo sigue siendo republicano. Son dos Américas, que en contadas ocasiones votan juntas, condenadas a entenderse a pesar la divergencia de sus ideales y prioridades. Sólo la división del país explica que en Nueva York y Los Ángeles los demócratas consiguieran escaños en la Cámara de Representantes con más del 85% de votos mientras en Arkansas Utah o Virginia Occidental no lograran representación. Un contundente 85,5% obtuvo en su decimoséptima reelección Nancy Pelosi, que se postula a presidenta de la Cámara y líder de la oposición a Trump. Poco a poco, el voto urbano, principalmente demócrata, va devorando los suburbios de las grandes ciudades. La capital federal, Washington, donde los demócratas ganan elecciones por más del 90%, ya se extiende por todo el norte de Virginia, un Estado que hace sólo una década era mayoritariamente republicano. Ayer, de los once diputados elegidos allí, siete fueron demócratas. En general, en la Cámara, que representa proporcionalmente a la población de los diferentes estados, los dos partidos mantienen un complejo equilibro de poder. Los demócratas cuentan con una mayoría de 220 escaños, frente a los 195 de los republicanos, que han perdido a 27 diputados en el camino. Esas derrotas reflejan dónde ha cambiado más la demografía norteamericana. Por un lado, el sur de Florida, en especial Miami, vuelve a ser demócrata, algo en lo que sin duda ha tenido mucho que ver la nueva política de la Casa Blanca con respecto a Cuba y el hecho de que Donald Trump haya revocado algunas de las medidas aperturistas de Barack Obama. Allí, el partido de la oposición se ha hecho hasta con el escaño que Ileana Ros-Lehtinen ocupaba desde 1989. En la frontera con México también se le ha dado la espalda a un presidente que la ha militarizado, desplegado allí al ejército para contener el avance de las caravanas de refugiados procedentes de Centroamérica. Las comunidades de acogida a inmigrantes ilegales en California, Arizona, Nuevo México y Tejas han optado mayoritariamente por los mismos demócratas a los que Trump acusa de blandos y de querer una inmigración sin freno. Las zonas industriales, sobre todo Michigan y Pensilvania, también han cambiado. Son hoy más demócratas gracias a los avances de ese partido a pesar de la bonanza económica y la caída del desempleo a un mínimo histórico del 3,7%. Es revelador, sin embargo, que el siempre decisivo estado de Ohio se haya mantenido exactamente como estaba desde 2016, el mismo año en que le brindó la victoria a Trump. ¿Dónde son fuertes los republicanos? En el eje que va de las montañas del norte en las Dakotas, hasta Tejas, además de en los estados sureños, siempre orgullosos de sus valores tradicionales y en plena sintonía con un presidente al que consideran uno de los suyos, a pesar de que en realidad es un magnate nacido ya con una fortuna familiar en una gran metrópolis como es Nueva York. La prueba de esta división es que nueve Estados han elegido únicamente a diputados republicanos ?Alaska, Arkansas, Idaho, Nebraska, Dakota del Norte y del Sur, Utah, Virginia Occidental y Wyoming? y otros nueve ?Connecticut, Delaware, Hawaii, Maine, Massachusetts, New Hampshire, Rhode Island, Vermont y la capital federal? sólo a demócratas. E l equilibrio de poder se encuentra en algún lugar intermedio entre esas dos mayorías.