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Estados Unidos ejecutará a un reo con un opioide que ha causado miles de muertes por sobredosis

11-07-2018 - Fuente: abc.es
Estados Unidos ejecutará a un reo con un opioide que ha causado miles de muertes por sobredosis
Fue condenado en 2005 y 2007 por un doble asesinato. Los cuerpos de sus víctimas aparecieron mutilados y él quiere morir porque odia la vida en prisión. «Tengo exceso de tiempo en mis manos y una falta catastrófica de inteligencia», escribió en 2013. Se llama Scott Dozier, tiene 47 años y podría ver cumplido su deseo esta madrugada si el estado de Nevada ejecuta por primera vez a un reo en doce años. Si por Dozier fuera ya estaría muerto. Pudo morir el pasado año hasta en dos ocasiones, y aunque mostró su absoluta disposición a ello ? «Ha pasado mucho tiempo, su señoría. Estoy listo», le dijo a la jueza Jennifer Togliatti-, la ejecución de octubre se pospuso a noviembre y después quedó suspendida de manera indefinida hasta que en mayo el Supremo de Nevada ordenó reanudar el proceso. Pero, ¿qué llevó al aplazamiento de las ejecuciones programadas en 2017? Desde luego no el interés del condenado, que en 2016 dejó de presentar apelaciones a su caso, sino la orden de la jueza Togliatti para que se eliminara el uso del cisatracurio, un paralizante neomuscular que podría enmascarar el sufrimiento de Scott Dozier y que, por lo tanto, violaría el mandamiento constitucional de evitar la crueldad en las ejecuciones. Cuando el Supremo levantó la suspensión, Nevada se encontró con que se había quedado sin suministros de diazepam, un sedante, lo que nos lleva a uno de los obstáculos a los que se enfrentan cada vez más a menudo aquellos estados que todavía aplican la pena de muerte: La reticencia de las farmacéuticas a que sus productos sean utilizados en ejecuciones. Este problema les ha llevado a buscar alternativas de suministro, incluso por vías que rozan, cuando no sobrepasan, los límites legales. Nevada anunció hace una semana el cóctel inédito de drogas que tiene previsto utilizar con Dozier. Una mezcla de midazolam (sedante), fentanilo (opioide) y el citado cisatracurio (paralizante neuromuscular). El uso del primero de ellos, sustituto del diazepam, es controvertido, porque se ha mostrado insuficiente en varias ejecuciones anteriores. Además, esta combinación incluye el uso del fentanilo, droga mucho más potente que la heroína, que solo en 2016 causó más de 20.000 muertes en Estados Unidos por sobredosis. El país vive una terrible crisis de abuso de opioides, de la que las farmacéuticas han sido cooperadoras necesarias, y en cuya resolución se ha involucrado hasta la Casa Blanca. Gracias a la demanda de la Unión Americana de Libertades Civiles (organización de corte progresista), se ha sabido que las autoridades de Nevada obtuvieron el fentanilo mediante una gran cantidad de pequeñas compras que se extendieron durante meses, pero se ignora si la compañía suministradora, Cardinal Health, era consciente del fin al que iba destinado y si el proceso pretendía no levantar sospechas para enmascarar la finalidad de su uso. Además, la organización denuncia que Nevada podría haber violado la ley a la hora de comprar la droga al haberla facilitado a una entidad sin licencia para manejarla. La falta de cooperación de las farmacéuticas ha llevado a que los estados estén reescribiendo protocolos que han estado vigentes durante décadas y a utilizar drogas que no han sido testadas, por lo que en muchos casos acaban en procesos judiciales que pueden durar años. Sin embargo, en el caso de Nevada cuentan con la voluntariedad del propio reo, que está dispuesto incluso a asumir el sufrimiento y cumplir de esa manera su deseo de morir. Un deseo que solo podría frustrar una improbable suspensión provocada por la demanda que a última hora ha presentado la farmacéutica Alvogen, que no solo no desea que se use su sedante en la ejecución de Scott Dozier, sino que denuncia la ilegalidad de la compra.