Infortelecom


El ingreso de Colombia y Costa Rica en la OCDE fortalece la región central americana

26-05-2020 - Fuente: abc.es
El ingreso de Colombia y Costa Rica en la OCDE fortalece la región central americana
El reciente anuncio de la admisión de Costa Rica en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que se hará efectiva en breve, y la consumación del ingreso oficial en ella por parte de Colombia el pasado 28 de abril, suponen un espaldarazo a dos países esenciales para la estabilidad y prosperidad de la región central americana (del Golfo de México al ecuador). México es miembro de la OCDE desde 1994, cuando el país se «modernizó» al entrar en vigor el tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá. Con el ingreso de Colombia y Costa Rica ya son cuatro las naciones latinoamericanas (la otra es Chile, que ingresó en 2010) en formar parte de la OCDE, en ocasiones conocida como el «club de los países ricos», pero que sobre todo es una asociación para promover altos estándares en las políticas públicas. Podría decirse que pertenecer a la OCDE es revalorizar el carnet de país «occidental» con la categoría «premium», lo que presupone haber alcanzado unas prácticas institucionales y económicas que debieran favorecer, por estar en la misma «longitud de onda», un entendimiento básico y confiado ?¡en las dos direcciones!? con Estados Unidos. El progreso de la región central americana ?del sur de Norteamérica al norte de Sudamérica? depende en gran medida de que pueda beneficiarse del enorme mercado estadounidense. De hecho, varios pequeños países salvan su economía con la exportación a Estados Unidos y la ayuda de las remesas que llegan desde allí. La entrada de Colombia y Costa Rica en la OCDE da a Estados Unidos mayor tranquilidad sobre el correcto rumbo de sus vecinos ?se quiera o no, la región siempre será un área de máxima seguridad para la superpotencia? y supone una señal de corresponsabilidad que ayuda a una relación más igual con Washington. Zonas francas de exportación La cercanía a Estados Unidos va a resultar beneficiosa para los países circundantes en la era en la que nos encontramos. El cuarteamiento de la globalización, que ya había comenzado antes de la pandemia que sufre el mundo (guerras comerciales, Brexit..), se está acelerando con el coronavirus. La ruptura de las cadenas de suministros ha alertado a las empresas sobre el riesgo de depender en exceso de las grandes distancias. Aunque en cierta forma eso puede alentar la autarquía en algunos países, la necesidad de mano de obra más barata que la nacional revalorizará la existencia de centros de producción a buen precio y con la experticia necesaria en un radio logístico sensato. Ahí entran en juego las zonas francas de exportación de la región ribereña del Caribe, como las de Costa Rica, República Dominicana y Colombia, que ofrecen una mano de obra cada vez más cualificada a precios competitivos. Para una empresa de Estados Unidos, o de otro país pero bien implantada en el mercado estadounidense, es especialmente rentable usar los beneficios fiscales de instalarse en esas zonas francas; la mercancía puede trasladarse en barco a su destino en poco tiempo, sin temor a mayores disrupciones. El Caribe ?o el Gran Caribe, incluyendo el Golf de México? se revalorizará como mar interior del Hemisferio Occidental. Mayor comercio de EE.UU. con la región En su último libro, «Desunited Nations», Peter Zeihan pronostica que, en la nueva era a la que nos encaminamos, Estados Unidos aumentará el comercio con su entorno regional, concentrando «por necesidad» en él sus importaciones y exportaciones, que totalizan 4,3 billones de dólares (todo el comercio latinoamericano, descontando el de las materias primas, es de 2,3 billones). Lo mismo ocurrirá en relación a Estados Unidos con los países de esa región central americana, cuyo comercio con otros continentes o incluso con la punta sur de Sudamérica se complicará. «Los países de la cuenca del Caribe están mucho más cerca de los centros de población estadounidenses de Houston, Nueva Orleans y Miami que de los mayores centros de población del Cono Sur», dice Zeihan, y añade: «mientras gran parte del mundo debe adaptarse a un mundo ?sin? Estados Unidos, estos países en cambio deben aprender a sobrevivir en un mundo solo ?con? Estados Unidos». Ese renovado interés de Washington por su propio hemisferio dará una mayor actualidad a la Doctrina Monroe, aumentando su celo por impedir que cualquier otra potencia merodee por la zona no solo importante para Estados Unidos a nivel de seguridad nacional, sino también de seguridad comercial. «En el Desorden», escribe Zeihan dando ese nombre a la nueva era de general replegamiento, «la interpretación estadounidense de Monroe será incluso más agresiva».