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Dimite el ministro de Justicia de Bolsonaro por «interferencias politicas» en la lucha contra la corrupción

24-04-2020 - Fuente: abc.es
Dimite el ministro de Justicia de Bolsonaro por «interferencias politicas» en la lucha contra la corrupción
Símbolo de la Operación Lavacoches, y uno de los principales garantes del Gobierno del brasileño, Jair Bolsonaro, el juez Sergio Moro, renunció este viernes a su cargo de 'Super' ministro de Justicia y Seguridad Pública, disparando una metralladora giratoria contra el polémico mandatario, y dejándolo aún más frágil en un momento en que se acumulan en el Congreso una serie de pedidos por su destitución. El exjuez, de 47 años, famoso por llevar al popular expresidente Luiz Inácio Lula da Silva a la prisión (2018), hizo el anuncio después de que Bolsonaro sustituyese a uno de los principales cuadros de su ministerio, el jefe de la Policía Federal (PF), Mauricio Valeixo, principal brazo de las investigaciones judiciales, para substituirlo por un nombre de su confianza , en el momento en que su hijo mayor, el senador Flavio Bolsonaro, es investigado por desvíos de fondos públicos. «La interferencia política puede llevar a relaciones impropias entre el director de la PF y el Presidente de la República. No puedo estar de acuerdo. No tengo como continuar sin condiciones de trabajo y sin preservar la autonomía de la PF. El presidente me quiere fuera del cargo», afirmó Moro en una declaración que le ha puesto los pelos de punta a los militares que apoyan al ultraderechista. Según el diario O Estado de São Paulo, militares de alta patente del Gobierno, se manifestaron «perplejos» y en «choque» con la entrevista de Moro al dejar el cargo. Uno de los generales entrevistados consideró la presión de Bolsonaro, un «suicidio» político y dijo que el presidente ahora es en «zombi». La analista de política del mismo diario, Vera Magalhães, comentó que Moro se vuelve con su discurso «gravísimo» en el principal motivo para un poceso de destitución contra Bolsonaro, al dejar clara su intención de interferir en investigaciones, tener acceso a informes de inteligencia e insinuar que quiere acceso a las averiguaciones sobre el caso de su hijo, en trámite en la Corte Suprema. Otra declaración de Moro que sorprendió fue cuando comparó el comportamiento de Bolsonaro al de los expresidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, los principales blancos de la Operación anticorrupción que encabezó. «Imaginénse si en la Lavacoches, un ministro o entonces, la presidenta Dilma o el expresidente (Lula) llamasen a cada rato al superintendente de Curitiba (sede de la operación) para pedir informaciones», comparó el exministro para dejar muy evidentes las presiones de Bolsonaro y su falta de compromiso con la democracia y la ética. Moro, además, también se distanció de la forma en que Bolsonaro conduce el combate a la Covid-19, presionando a que los brasileños vuelven a las calles, y destituyendo la semana pasada al ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, que insistía en la necesidad de una cuarentena más larga, justo en el momento en que la curva de contagios está en ascenso. El coronavirus ha sido uno de los asuntos que viene restándole popularidad al presidente, que desde que asumió el cargo, en enero del año pasado, no ha mostrado resultados ni en el área económica ni en la lucha anticorrupción, dos de los principales temas que justificaron su elección. En la última encuesta Datafolha, el 51% de los brasileños admitió que Bolsonaro empeora la lucha contra la pandemia. Aislado por todos lados, Bolsonaro está en el peor momento de su Gobierno. El juez Moro Sergio Moro, que deja el Gobierno Bolslonaro tras 16 meses, fue el implacable juez que condijo los procesos de investigación contra el expresidente Lula da Silva y los principales nombres de su Partido de los Trabajadores (PT), en la que fue la mayor operación anticorrupción de la historia brasileña. Las investigaciones llevaron a la prisión de Lula en abril de 2018, de donde salió en noviembre del año pasado. La operación reveló, desde 2014, una red de corrupción sustentada por constructoras y servida por la estatal brasileña Petrobras, que abastecía las cuentas de empresarios y de políticos de todos los partidos. Los tentáculos de esa red, llegaron a paraísos fiscales y encontraron refugio en empresas europeas, africanas y en Estados Unidos. Moro, que sigue gozando de alta popularidad y le hace sombra a Bolsonaro, vio su imparcialidad cuestionada cuando se subió al Gobierno de un político polémico que nunca estuvo precisamente asociado a la ética. Bolsonaro llegó al poder, desconocido por buena parte de la población, con un discurso de «nueva política», tras haber sido militar y diputado durante tres décadas, sin aprobar un solo proyecto. Imparcialidad manchada El exministro también tuvo su imparcialidad manchada por la filtración de mensajes que mostraron que él y los principales jueces de la operación tenían intereses políticos y asumían una persecución contra los líderes del PT. Los diálogos de WhatsApp filtrados por el portal The Intercept, Glenn Greenwald, fueron publicados e investigados por los principales diarios brasileños. Con su salida y su fuerte popularidad, Moro deja el Gobierno antes que se hunda y se convierte en uno de los nombres que suenan para suceder al actual Gobierno.