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Cacerolazo desde las ventanas pide la salida de Bolsonaro por su gestión del coronavirus

19-03-2020 - Fuente: abc.es
Cacerolazo desde las ventanas pide la salida de Bolsonaro por su gestión del coronavirus
Un fuerte cacerolazo pidiendo la renuncia del presidente Jair Bolsonaro retumbó el miércoles en la noche en las principales ciudades brasileñas. La protesta, que duró algunas horas, fue una respuesta de indignación contra la posición del mandatario que hizo poco caso al avance de la pandemia Covid-19 a la que llamó varias veces de «una fantasía», «histeria». Mientras el avance de la pandemia en Brasil sigue en escalada llegando a los 500 casos, 21 después de la primera notificación, los brasileños sienten los efectos de una fuerte crisis económica y social que Bolsonaro no calculó. El cacerolazo fue la salida encontrada para evitar las aglomeraciones desaconsejadas por las entidades de sanidad. El segundo día de protesta espontánea fue promovido en redes sociales, pero los manifestantes iniciaron la protesta el martes, un día antes de la convocatoria, y ensordecieron las ciudades por algunas horas, comenzando una hora antes y terminando mucho más tarde que el horario acordado en internet. Los mayores cacerolazos ocurrieron en capitales del país como São Paulo, Brasilia y Río de Janeiro, principalmente en los barrios de clase media y alta, que serían la base de sustentación de Bolsonaro, y que no ha visto en un año el prometido despunte económico. La opinión pública y la oposición, por su parte, también reaccionaron muy mal a las bromas de Bolsonaro con esta enfermedad, pese a que 14 miembros, varios de su equipo de confianza, confirmaron con positivo las pruebas de coronavirus. Tras dos pruebas negativas, Bolsonaro mantuvo la ironía, criticó a la prensa y días antes se unió a la masa en una protesta que pedía el cierre del Congreso. Medios de comunicación y políticos de oposición llamaron al presidente de «irresponsable» y algunos partidos ya presentaron su pedido de destitución por crimen de responsabilidad. El presidente del Senado, Davi Alcolumbre, uno de los críticos a la postura de Bolsonaro, confirmó que también está infectado. El Gobierno brasileño ya confirmó cuatro muertes de personas con más de 60 años, y anunció el jueves el cierre de sus fronteras, siendo uno de los últimos países de Sudamérica a tomar esa decisión, una demora que fue duramente criticada por especialistas y políticos, entre ellos, el presidente del Congreso, Rodrigo Maia. El lunes, el Gobierno anunció un paquete de medidas económicas de emergencia equivalente a 26.000 millones de euros, también criticado por disponer pocos recursos para los más pobres. Bolsonaro envió al Congreso un pedido para reconocer estado de calamidad pública en Brasil hasta diciembre de este año.