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Borrell maniobra para «blanquear» las legislativas de diciembre en Venezuela

15-09-2020 - Fuente: abc.es
Borrell maniobra para «blanquear» las legislativas de diciembre en Venezuela
El alto representante para la política exterior europea, Josep Borrell, está decidido a hacer que las cosas se muevan en Venezuela, aunque por ahora no es fácil determinar en qué dirección va a producirse ese movimiento. Borrell ha convocado para el jueves una reunión de ministros de Exteriores de los países del llamado «Grupo de Contacto» en la que se propone informar de lo que le han contado sus interlocutores en Caracas y sobre «los últimos acontecimientos políticos». Su portavoz no ha mencionado abiertamente ninguna posición nueva sobre las elecciones que el dictador Nicolás Maduro quiere convocar en diciembre, pero para ello estaba su sucesora al frente del ministerio español de Asuntos Exteriores, Arancha González, que había declarado que «si hay espacio, por pequeño que sea, para que se celebren elecciones con condiciones democráticas España lo apoyará». Al mismo tiempo, Juan Guaidó el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y reconocido como presidente encargado por numerosos países, dijo en una intervención telemática en un foro celebrado ayer en Madrid que los demócratas venezolanos esperan la colaboración de la UE «para recuperar la democracia» en su país, lo que pasaría por no reconocer las elecciones parlamentarias previstas por el régimen para el próximo día 6 de diciembre. El grupo de Contacto está formado por Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Francia, Italia, Alemania, Holanda, España, Portugal, Suecia y el Reino Unido y hasta ahora la mayoría reconocen a Guaidó como presidente encargado y no reconocen la última elección presidencial sobre la que Maduro erige su posición, pero aceptan seguir teniendo contactos diplomáticos con el régimen que este representa, porque es de facto el que detenta el poder. La posición europea, en todo caso, parece estar avanzando hacia una postura más pragmática que pudiera permitir un ejercicio electoral bajo ciertas condiciones. Fuentes europeas afirman que Borrell podría apostar por el envío de una misión de observadores, que sería interpretado como el reconocimiento de las elecciones como quiere el régimen, aunque insisten en que ello «no prejuzgaría el dictamen que pudieran hacer de su desarrollo». En este sentido, fuentes diplomáticas francesas consideran que París acepta «respaldar el esfuerzo que hace Borrell pero si sirve para presionar al régimen para que organice elecciones verdaderamente libres y democráticas». La cuestión es determinar si una dictadura como la chavista puede ser creida cuando dice que está convocando un ejercicio electoral honesto y realista, sabiendo que desde el principiode su llegada al poder ha abusado de su ventaja para amañar cualquier proceso electoral. En Bruselas se juega con opciones como la de una misión de largo recorrido, que podría ir verificando la evolución del proceso, aunque fuese organizado por la propia dictadura, con la cuestión de su dictamen final como mecanismo de presión. El cambio de perspectiva se ha acentuado después de las gestiones del ex dirigente opositor, Henrique Capriles, apoyadas por Turquía que tuvieron como resultado la puesta en libertad de 110 presos políticos, lo que ha servido para dividir a la oposición. Para la UE, si no había candidatos opositores era fácil no reconocer las elecciones. Si hay alguien tan significado como Capriles que quiere concurrir, eso cambia las cosas. Más exigentes Guaidó, sin embargo, insistió ayer en su tesis de que la UE no debe reconocer las elecciones parlamentarias, sino exigir a la dictadura un calendario para la celebración de una eleción presidencial que repare el fraude de 2018 con la designación de un «árbitro creíble» y aislado del régimen para controlar el proceso. Para Guaidó el gran rol de Europa debe ser «fijar en este proceso cuáles son los mínimos para convertirlo en una solución y no permitir que la dictadura lo utilice en beneficio propio». Borrell tiene ante sí un dilema, que consiste en decidir si quiere fiarse de Maduro, aunque sabe que va a hacer trampas, o seguir respaldando a los demócratas con la certeza -también- de que el problema seguirá empantanado durante mucho tiempo.