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Alivio en los mercados al eludir los italianos un panorama peor

02-06-2018 - Fuente: abc.es
Alivio en los mercados al eludir los italianos un panorama peor
«Un gobierno político es la mejor solución para Italia», afirmó el economista Carlo Cotarelli, a quien el presidente de la República, Sergio Mattarella, encargó el pasado lunes la formación de un gobierno técnico. Después Cotarelli renunció cuando in extremis se pusieron de acuerdo los populistas para que naciera el gobierno Conte. Se ha logrado así evitar la incertidumbre que suponía iniciar una nueva campaña electoral con un resultado que, según las encuestas, hubiera seguido premiando a los populistas, y de forma especial a la Liga Norte de Matteo Salvini. Los mercados acogieron favorablemente el que Italia, después de tres meses de gran inestabilidad, se vea con un gobierno político: la Bolsa de Milán cerró ayer con una ganancia de 1,49 % y la prima de riesgo descendió a 238 puntos. Varias son las razones que favorecen la formación del gobierno político en lugar de uno técnico presidido por Cotarelli. Este, a pesar de su prestigio como economista, no hubiera tenido ningún respaldo en el Parlamento. Además, los analistas consideran que un gobierno Cotarelli se hubiera identificado con la figura del presidente Mattarella, y podía haber perjudicado la imagen institucional del Jefe del Estado. Se hubiera alargado la inestabilidad hasta que unas nuevas elecciones hubieran producido un gobierno político. De hecho, esa incertidumbre tuvo un alto coste económico para Italia en los mercados. Buena acogida al Gobierno Ahora, un gobierno político tiene de momento buena acogida por estos factores: respeta el voto de los electores, porque la alianza Liga-M5E era la única mayoría (51 %) que surgió en el Parlamento. En consecuencia, se considera que un gobierno político con el apoyo de las Cámaras puede afrontar mejor los problemas financieros de Italia. Durante semanas se pensó que el líder de la Liga Norte, Matteo Salvini, alargaba las negociaciones porque prefería la solución de nuevas elecciones, ya que con su demagogia y lema «los italianos primero», sigue subiendo en las encuestas. Pero al final aceptó un gobierno presidido por un técnico-profesor, no elegido en las urnas, es decir el símbolo de lo que siempre había criticado con estos términos: «Jamás aceptaré un ?professorone? como primer ministro, sino un político elegido en las urnas». Según los analistas, Matteo Salvini tuvo que dar su brazo a torcer porque, a pesar de su desprecio a los mercados y de las agencias de calificación, se ha dado cuenta de que su posición era más débil de lo que creía: la subida de la prima de riesgo y el nerviosismo en los mercados hicieron temblar al electorado de la Liga Norte, compuesto en buena medida por pequeños empresarios y autónomos. La presión europea y de los inversores internacionales, que tienen en sus carteras buena parte de la deuda pública italiana (dos billones trescientos mil millones de euros, el 132 % del PIB), llevaron a Salvini a dar marcha atrás, aceptando el gobierno Conte y sin insistir en el euroescéptico Paolo Savona como ministro de Economía. Queda abierto el interrogante sobre cómo será el equilibrio entre los tres ministros clave en la relación con la Unión Europea: El euroescéptico Paolo Savona, ministro de Asuntos Comunitarios, que llegó a escribir en el 2015 un «Plan B para la salida del euro»; el europeísta ortodoxo Enzo Moavero, titular de Exteriores, y el ministro de Economía, Giovanni Tria. Nadie se hace ilusiones de que, dado el espíritu de euroescepticismo que predomina en el ejecutivo, no vayan a surgir problemas y enfrentamientos con Europa. Pero el presidente de la República, Sergio Mattarella, ya ha dejado claro , con su veto a Savona como ministro del Tesoro, que hay límites que no se pueden sobrepasar.